MASONERÍA ENTRE HOMBRES, MUJERES Y …TRANSEXUALES Primera parte

          Tuvieron que pasar casi 300 años para que el pensamiento de la masonería europea, específicamente el G.O.F., diera el anuncio oficial de la legalidad hacia la mujer dentro de la masonería. Curiosamente este suceso no fue gracias a una mujer en el sentido literal de la palabra o al grupo de hermanos que año tras año luchaban por ver la igualdad entre sus filas, sino por un hombre que modificó su forma masculina hacia el aspecto forma femenino, es decir un transexual.

Nacida el 30 de octubre de 1950 con nacionalidad francesa, Olivia Chaumont –omitiré el nombre por el que era reconocida cuando tenía el aspecto exterior masculino- decide iniciarse en masonería y nacer por segunda vez en 1992 en la logia regular francesa “L´Université Maçonnique” perteneciente al G.O.F., tras militar en sus filas por más de una década, decide comunicar a un selecto grupo de hermanos su decisión y sentir sobre su aspecto masculino. Teniendo el respaldo de ellos, toma más acertadamente la decisión de ir a Tailandia para realizarse las operaciones necesarias y hacer en el 2008 el trámite correspondiente para que la República Francesa le otorgara el cambio de género en sus documentos oficiales. Con todo lo legal en orden se presenta con su Gran Maestro y en el 2010 él mismo reconoce públicamente que el G.O.F. tiene a una mujer en sus filas. El Gran Maestros hace sus declaraciones en la prensa nacional. De hecho la venerable hermana tuvo varias entrevistas por televisión, artículos y una de las revistas más leídas de Francia le dedicó una portada.

Como es de imaginar los más ortodoxos y de conservador pensamiento sintieron que no había más aberración posible dentro de la Masonería, sin embargo, la gran mayoría estuvo de acuerdo con la decisión. Un hermano expresa así; “…esto va en contra de los usos y costumbres tradicionales pero en todo caso la mixticidad en el Gran Oriente llegará un día u otro…”. Aceptar el nuevo estatus civil dentro de la orden para los masones franceses significó abrirse a la mixticidad.

Visualice querido lector el siguiente escenario; ¡Mil doscientos masones hombres!, reunidos en una asamblea anual, en el Convento de Vichy, viejos leones y lobos de mar en su mayoría; un público fiero donde la costumbre era aventar zapatos cuando el desacuerdo común era notable. No todos sabían del suceso por venir, y los que sabían no estaban con la certeza suficiente de qué pudiera pasar. Entre toda esa multitud ningún sonido era hecho. Tiempo después la hermana Olivia Chaumont declaró; “Se podía escuchar caer un alfiler”. El silencio estaba en su máximo esplendor, de pronto, el sonido hizo su aparición para algunos era el eco para otras la fidelidad de unos pasos, una figura femenina que lucía un vestido negro, cual cámara de reflexiones, se podía ya distinguir; los tacones rompían el silencio y con ello, en ese preciso momento el pensamiento de los más ortodoxos tenía dos opciones; adaptarse o morir, pues la mujer que firme caminaba por el pasillo central directo a la tribuna, iba a hablar por primera vez en casi dos siglos de fundación en una logia, que por siempre se sobrepuso a la idea de admitir a una mujer entre sus filas, entre sus iguales.

Cuando sus labios hicieron contacto con el micrófono era ya un hecho irrevocable y, al despedirse marcó sin lugar a dudas un antes y un después dentro de la masonería contemporánea. La regularidad institucional, aquella inventada por hombres imperfectos había cambiado gracias a ella, el triunfo de la mixticidad fue tal que días después su logia madre “L´Université Maçonnique”, la había escogido para ser ella quien la dirija, convirtiéndose en la primera mujer en estar al frente de una logia dentro del G.O.F.. Es increíble que el pensamiento de casi 300 años pudo cambiar dentro de una de las fraternidades más ortodoxas, y no pueda ser así en los masones más recientes, como lo son aquellos pertenecientes a los distintos países latinoamericanos.

Originalmente los estatutos de la Gran Logia de Inglaterra debían ser respetados por todas las logias del mundo para ser considerados regulares, pero poco a poco, por conveniencia, se optó porque tan solo se respetasen unos cuantos, los más esenciales, por ponerles un adjetivo, porque si en verdad se siguiera el ejemplo de las dos principales potencias mundiales, el Gran Oriente de Francia y la Gran Logia de Inglaterra, en cualquier logia se podrían ya admitir mujeres y transexuales, ya que ambas lo hacen, sin embargo, hombres limitados por el prejuicio como el gran maestro de Virginia Wayne S. Flora, ha decretado su prohibición.

Los masones se supone respetan las leyes de su país y estado, así pues, legalmente las personas que cambian la forma de su cuerpo para el sexo contrario son considerados hombre o mujer, pero los ortodoxos se avalan en un asunto de fondo, es decir, que biológicamente no pertenecen al sexo que han cambiado, sin embargo, cuando los asuntos de fondo tienen argumentos de peso la historia también ha demostrado que la ortodoxia vela únicamente por sus intereses y no por los de la humanidad, como tantas veces se jactan algunos masones. Tal es el caso de la gente de raza negra. Piensa a profundidad estas palabras.

Para Heidegger el ser auténtico parte del hecho de reconocer que es un ser para la muerte, en ese momento surge el Dasein; acto seguido debe alejarse de todo pensamiento y comportamiento hecho por imitación, hacerse sus propias preguntas trascendentales y responderlas marcando pauta dentro de la existencia física mientras siga en ella. La inflexible ortodoxia se aleja del Dasein generando una vida inauténtica, no solo por seguir reglas caducas, sino peor aún, cuando toma consciencia de su caducidad evitando tomar acciones para solucionar el problema de exclusión que generan, como lo es este caso. Ya sea por temor a ser juzgado, o bien, porque se considere incapaz de soportar la responsabilidad de echarse todo un sistema bajo sus hombros.

Olivia Chaumont es una revolucionaria que no solo abrió las puerta a las féminas, sino que hizo declinar a los más fieros ortodoxos de su contexto.
¿Por qué esperar que desde Europa o Norte América se geste el cambio? ¿No puede la Orden masónica en América Latina pensar por sí misma, y determinar que puede ella ser CAUSA en vez de efecto? Deja de leer la bibliografía de los grandes hombres y mujeres y conviértete en una que se lea e inspire a los demás.
La Venerable Hermana Olivia Chaumont ya hizo su trabajo toca hacer el tuyo.

¿Cual es tu sentir y pensar? ¿Es justa y atenta contra el principio de libertad, tan jocoso y presumido concepto entre los ortodoxos, la prohibición de los transexuales en la orden masónica? Si la transexualidad atenta contra las buenas costumbres ¿qué es una buena costumbre? ¿No es acaso la buena costumbre es un concepto completamente subjetivo? ¿Es preferible que el transexual mienta sobre su sexo biológico por miedo a ser discriminado? ¿No se supone que la masonería es un lugar para que el ser aprenda a ser libre?

 

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MANAS

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