LAS ESCUELAS DE MISTERIO EN LA ERA DIGITAL. (Parte 1 de 6)

De entre todos los iniciados, en las diferentes escuelas de misterio, resulta casi irónico que los masones sean quienes mayormente se auto proclamen como los líderes de la sociedad, incluso del mundo. Hay quien se avienta la tirada de decretar a los cuatro vientos que lo son pero del universo entero. Si este fuera el caso no me encontraría con hermanos maestros masones carentes de dirección en su propia vida. Si este fuera el caso la masonería debería estar al frente de las reformas políticas de los países en desarrollo, subyugados durante siglos por las enormes potencias económicas.

Los libros de masonería, o los escritos, debieran ya de omitir hablar sobre las glorias pasadas, ya que lo único que generan es el incremento de falsas expectativas entre los buscadores. Y aunque al final de cuentas sea responsable el mismo buscador de su conclusión, no se debe perder de vista que, muy pocos hermanos y hermanas activas hablan o se expresan con objetividad sobre los asuntos concernientes al estatus de la masonería del siglo XXI.

El Gran Oriente Origen 7 consideró necesaria esta objetividad. De tal manera que no tiene inconveniente en señalar la problemática, porque al mismo tiempo opera la solución. Así que, trataré un asunto de suma relevancia para los masones más oscos de pensamiento, aquellos que se niegan a cambiar o adaptarse al tiempo que se vive. En esta nueva serie se analizará como la costumbre es un obstáculo para el desarrollo de las partes que conforman una sociedad, y como el pensamiento adelanta a la acción, de tal manera que, por ejemplo, el atraso en la educación se debe a que no existen sujetos atentos a su análisis que vayan informando a las autoridades sobre las constantes necesidades intelectuales y prácticas o de vida contextual, producto del desarrollo integral que cada vez más exige el mundo globalizado ¿o será a caso que si existen sujetos que informan, pero son las autoridades las que hacen caso omiso? Las mismas dos posibilidades actúan en el interior de las logias.

La ortodoxia exige que la doctrina y sus pasos sean respetados a la perfección para no perder la “pureza” en determinada práctica, para que así el resultado adquirido sea el mismo una y otra vez cuando este satisface a sus defensores. Pero como el Buda de la casta de los Shakyas enseñó; si la cuerda se tensa demasiado puede romperse y no tocar jamás. No se debe ser muy riguroso en los procesos siempre y cuando las condiciones así lo permitan, porque de otra manera se puede caer en prácticas dictatoriales. Siguiendo la enseñanza de Shakyamuni; debe encontrarse un equilibrio con la cuerda de un instrumento para que toque armónicamente. Si la cuerda se afloja mucho carece de sentido su utilización, ni siquiera suena. Con la ortodoxia surge la costumbre la cual carece de sentido al ser actos repetitivos sin  la explicación debida sobre su justificación. La tradición que no se analiza pierde fuerza y muere, convirtiéndose en costumbre, en primer lugar, en segundo lugar es generadora de entes alienados; sus practicantes.

Gran contradicción se encuentra cuando se lee o se escucha que las escuelas de misterio ayudan a desarrollar la mente, a forjar sujetos pensantes de constante análisis, culminando en una increíble objetividad de los hechos observados, pero en la práctica sus miembros no son más que viejitos o viejitas amargadas, cuyo único logro dentro de su sociedad iniciática es el  portar los vestidos de un gran sacerdote o gran iniciado, parecer intocable por la pose de saber los grandes misterios de la vida y ser fieles obedientes a la letra de las circunstancias. Muchos masones lamentablemente se niegan al cambio no solo porque les da miedo, sino porque no fueron ellos quienes producen dicho cambio, es decir, tal cual la narración de los cangrejos en  una cubeta, en vez de sumar esfuerzos, solo ven la manera evitar que su homólogo avance.

Son pocos los hermanos y hermanas que se atreven a sumar esfuerzos para revolucionar una circunstancia, para cuestionarla y derrumbarla si es el caso, sin importarles el que dirán de las autoridades o de las instituciones que representan. Muchos adornados grados 32 ó 33* pasarán a la historia por su escasa participación dentro de la sociedad, que legado ni que nada. Solo pasar.  Solo lucir. Ir contra la ortodoxia es:

  1. Aprender a no dialogar con necios.
  2. Valorarse integralmente.
  3. A no desertar el emprendimiento, la idea, la acción a mejorar o a generar si, tras su análisis, resulta imprescindible su aplicación para el desarrollo de uno mismo o del grupo.

Esto puede ser aplicado a cualquier ámbito de la vida. Las mujeres se enfrentaron a esto cuando el voto les era negado, cuando se les estigmatizaba por criar a su hijo sin padre cuando se divorciaban, cuando se embarazaban sin estar casadas, etcétera. Este enfrentamiento se ha visto también cuando se dijo que el aura, hoy campo magnético, no existía, cuando dos quisieron surcar los cielos con pesadas máquinas, cuando se casaron entre el mismo género o cuando se decía que la ciencia había demostrado que la mujer era inferior a al hombre porque su cerebro pesaba menos. Si la gente siguiera siendo tolerante al atraso, al conformismo, a la manipulación, al sometimiento o la derrota, su sociedad quedaría vinculada al exterminio. Se dice que los iniciados son unos locos, pero locos inteligentes, porque se dirigen contra lo establecido aunque los únicos argumentos favorables se encuentren en ellos mismos.

Para ser un maestro masón se debe saber operar el arte de la enseñanza. Para generar arte es necesario amar, meditar y practicar lo que se piensa con armonía. El arte de la enseñanza es sumamente diferente a cualquier otro, porque prácticamente en cada lección el educador está dando un poco de sí, esto es literal. El educador debe vaciar lo que es para ayudar a que otros descubran lo que son y con ello se fractalice la labor. No hay existen los maestros de medio tiempo. La docencia es una constante ascendente, siempre en dirección de X. El legado de todo maestro deberá ser siempre la continuidad de sus estudiantes, cuando ellos se conviertan en maestros, habrá legado.

La triste verdad es que en lo general un maestro masón piensa que por el hecho de saber mucho, memorizar información “VIP” (risas sarcásticas), tener facilidad de palabra, ávido pensamiento o carisma ante el público, se debe estar al frente de la enseñanza de todas aquellas personas que buscan en él, o ella, una fuente de conocimiento que los lleve a conocerse a sí mismo. Puedes ser maestro masón, pero ello no implica que seas un Maestro ¿Qué piensas al respecto?

 

Aprende a enseñar en la nueva era digital.

MANAS

 

NOTAS.

*El último grado de la masonería del rito escocés antiguo y aceptado es el 33. Aquí se hace una referencia al hecho de que muchos hermanos son, intelectualmente hablando, muy adelantados, pero en la práctica no ejercen el saber, siendo solo un bulto.

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