ESCUELAS DE MISTERIOS (Quinta parte El origen noble.)

Todos los iniciados de madures intelectual tienen el poder para crear religiones exotéricas, es decir, instituciones de fe para la masa. Cuya característica principal es el consumismo de la fe por medio de su encaje en el vacío existencial del feligrés. En las religiones exotéricas a la gente no se le enseña como despertar sus facultades humanas, no se motiva a cuestionar lo establecido ni mucho menos a la jerarquía. La religión exotérico tiene continuidad mientras la gente ignore lo que existe fuera de ella. Es por eso que sus dirigentes nunca dirán que hay otras personas ajenas a su institución realizando labores más trascendentales que ellos. De ahí también la importancia de que cada líder de la institución diga que la organización que dirige tiene la verdad.

Más difícil es que una persona forje una religión esotérica, es decir, iniciática. Ya que dentro de las características de esta, se encuentra el hecho de transmitir a sus miembros el conocimiento que hará posible despertar sus facultades de pensamiento. La religión exotérica es moralista; La religión iniciática es virtud, es el Sí mismo.

Roque Rojas fue uno de esos personajes que una vez iniciados, escalan dentro de las organizaciones iniciáticas esotéricas lo suficiente como para obtener el conocimiento necesario para fundar una religión. Su legado fue la iglesia Eliasista de México, donde tiempo después surge la Iglesia Espiritualismo Trinitario Mariano. No han tenido tanta difusión pese a tener más tiempo de ser fundadas que los aaronitas, por su escaso vínculo con la política. Recuerda que la iglesia dominante creció gracias a ello, aunque lo que hizo Constantino no fue política, sino la negación de ella para imponerla en el mundo.

El sufismo dio paso al islam, hoy día el primero se ha desvinculado abiertamente de su vástago. Pero eso no niega la verdad histórica. Antes de que el budismo se convirtiera en religión exotérica era una organización iniciática, sus sacerdotes se volvieron ortodoxos, combatiendo el Shakyamuni contra ellos lo mismo que cuando Jesús contra los fariseos. El yoga es un tema muy aparte de todo lo antes nombrado.

El yoga vino a conocerse en occidente cuando por órdenes de sus respectivos maestros, iniciados como Yogananda Paramahansa  y Swami Prabhupada vinieron a este punto geométrico a enseñar. Yogananda fue el primero en radicar permanentemente en Estados Unidos  para hacer posible las indicaciones que su maestro, Sir Yukteswar, le indicó. Tiempo después vinieron más de igual calibre, tales como Dayananda, Sivananda, entre otros. Aunque por supuesto occidente ya había comenzado a abrirse a la enseñanza oriental cuando Blavatsky hizo lo suyo en 1875, más todo el séquito de intelectuales del momento que de una u otra forma contribuyeron a abrir dicha brecha, tal como Max Muller. Carl Gustav Jung no sería nada sin esa influencia.

Pero antes que el yoga fue el Vedanta. Con el éxtasis exótico que produce toda vía lo que proviene de Oriente, la gente comenzó a popularizar el yoga como práctica física para mantener una salud equilibrada. Al llegar a Occidente, padre y madre del capitalismo, abuelo del neoliberalismo, no tardó en comercializarse ni en reglamentarse, y por tal en institucionalizarse. Esto dio como resultado que para ser profesor de yoga ya no bastaba con vivir íntegramente el vedanta, origen del yoga, sino con alzar la pierna hasta tocar la espalda con los pies.  Eso es hoy un profesor de yoga. Las calles se abarrotaron de estudios y gimnasios que ofrecían yoga certificado por Addidas (¡WTF!). Gracias a dios que mandó a Iyengar para solucionar las cosas, pero no tardó mucho en prostituirse su reforma. Pero como Dios ni juega a los dados (Einstein), alguien desde el lejano Oriente vio esta problemática y de la sucesión discipular de Shankara, se envió a alguien para operar la tan necesaria solución.

Como podrá comprobarse la sucesión discipular es la solución a la problemática. Son pocas las organizaciones iniciáticas que deciden darse a conocer y que mantienen una sucesión discipular perfectamente rastreable. La enseñanza no se interpreta, es como la ley de las constituciones, no se interpretan, se aplican. No se en que momento la gente comenzó a meter de su cuchara lo que en origen nunca enseñó el Maestro. Fue por ello, por la pérdida de memoria, o mejor dicho, por la falta de interés en desarrollarla que se optó por comenzar a escribir lo que por mucho tiempo permaneció bajo transmisión oral. Los integrantes de las congregaciones budistas más fieles a la doctrina, memorizan miles de miles de versos hasta recitarlos ¡TODOS!… sin error alguno. Si en algún momento los textos que guardan celosamente  los supremos monjes se perdiesen, tendrán a cientos de ellos que los volverán a escribir sin anexar o eliminar punto o coma alguno.

Sin importar surja un movimiento iniciático fidedigno, este por motivo de la ley del ciclo, se comenzará a prostituir o degenerar. Pero para ello surgen con el paso del tiempo reformadores que, ya sean instruidos en las fraternidades ocultas, o bien, nazcan fuera de dicha honorífica instrucción, tengan dentro de sí el desarrollo suficiente como para comprender la enseñanza de manera autodidacta, como primer paso a su pleno despertar, y realice reformas desde el seno de la organización o utilice la fuerza social para hacerlo. Jiddu Krishnamurti en el primero caso y Martín Lutero en el segundo.

Así que si has nacido en una organización donde se encuentre perdida toda maestría, lo único que tienes que hacer es observar lo que no debes hacer y cuando llegue el momentos alejarte de ella, agradeciendo la oportunidad, porque después de todo naciste por segunda vez ahí y por si fuera poco, te mostraron lo que es conducirse con hipocresía, ambición e ignorancia. Busca en otro lado donde puedas seguir conociendo el Sí Mismo, o bien, opera las soluciones de manera Soberana, como todo un Artífice. Si haces las cosas correctamente te encontrarás (¿o reencontrarás?) con otras personas que al igual que tu tengan los mismos objetivos, y tal como los grandes Gremios de la antigüedad, restituyan la fraternidad.

 

Empieza donde estés.

MANAS

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