LA SUCESIÓN DISCIPULAR. Ser alumno y Ser discípulo. 2/10

LA SUCESIÓN DISCIPULAR

Ser alumno y Ser discípulo

2/10

Anteriormente se nombraron algunas características del alumno, son las mínimas necesarias y las más simples de adquirir. Pero a continuación se abordarán parte de las más complicadas, pero que conforman la base de toda organización iniciática.

La relación maestro-discípulo requiere de un reconocimiento mutuo. No puedes obligar a nadie a que te llame maestro, así como tampoco te debes sentir obligado a reconocer a alguien como discípulo. El hecho de que una persona tenga estima de quien oye la enseñanza y aparte la siga, no quiere decir que se tenga una relación fuerte o íntima como para tener la sacra relación maestro-aprendiz/discípulo. Este mutuo reconocimiento implica un apoyo absoluto en las partes y en el objetivo que el maestro tenga para con el servicio que deba cumplir en su encarnación presente, incluso en la futura. Deja esto último como una posibilidad. El discípulo es una extensión de la meta del maestro. El discípulo no tiene una meta diferente al del maestro, pero al mismo tiempo el maestro no debe obligar al discípulo a seguir su meta.

No es lo mismo un alumno que un discípulo, sin embargo, un discípulo si es un aprendiz. El título de esta serie es SUCESIÓN DISCIPULAR, nunca olvides eso. Un alumno puede ser cualquiera donde quiera, pero solo un discípulo se vuelve tal cuando hay un reconocimiento integral mutuo. En la masonería se es alumno mientras el interesado se encuentre en primer y segundo grado, pero -y lo que a continuación sigue se encuentra hoy perdido entre los maestros masones- el individuo se convierte en discípulo cuando cursa el ritual de tercer grado. Los dos grados anteriores sirvieron para que ambas partes se conozcan, el reconocimiento viene después. Ni el discípulo ni el maestro son perfectos, así que la imperfección viene dentro del reconocimiento y la aceptación.

 

LOS TRES MOMENTOS DE LA ENSEÑANZA

El alumno no debe discurrir mientras se le esté transmitiendo la enseñanza. Hay tres momentos para la absorción de la enseñanza:

  1. la escucha de la enseñanza,
  2. el análisis de la enseñanza y,
  3. la aplicación de la enseñanza.

El pensamiento del alumno debe estar centrado en almacenar todas las palabras del maestro, tal cual las está transmitiendo sin mayor o menor intensidad emotiva, sin mayor o menor énfasis. Tal cual. No debes dudar o aceptar su veracidad, eso es para el segundo momento. Ocurre que mientras escuchas y analizas lo que escuchas, te pierdes de todo lo demás que se está transmitiendo por estar analizando. Pérdida de tiempo.

El discípulo debe tener fe en su maestro. La fe no es un concepto religioso, sino iniciático. Piensa en ello. La transmisión de la enseñanza, o la realización de un ritual, cualquiera que este sea, debe estar cargado de una intensa fe, por lo menos aquella que te indica que lo que estas recibiendo será necesario para tu crecimiento, de no ser así, deberás marcharte, ya que nuevamente estarás perdiendo el tiempo. Si el maestro duda en el Camino, el discípulo no deberá perder la fe en él o ella para su auto rectificación. Confía en el maestro por muy imperfecto que este sea, ya que por algo se ha llegado hasta el punto del reconocimiento mutuo. El alumno, por otro lado, puede dudar del maestro, no es necesario tener fe en él. Muchas relaciones se han roto por el escaso entendimiento de este punto. Piensa con profundidad.

Ser discípulo implica una actitud correcta. La palabra karma para muchos es literal en su etimología, la cual es acción, pero la acción va acompañada de la actitud, sin una actitud trascendental nunca serás un discípulo trascendental. Grábate bien esto; si el maestro/maestra erra en el Camino, si su actitud decae y es incluso hasta vulgar, pero tiempo después rectifica su comportamiento, podrá él o ella regresar al Camino sin complicaciones que aquel discípulo que prejuzga el proceso. En este punto el maestro tiene la ventaja. El maestro personal no es perfecto, y aunque esto pudiera caer en auto justificación, ¿quién podría jactarse de serlo? Ya pagará él o ella si no logra vencer la adversidad. Pero tu como discípulo, no debes poner obstáculos en su recuperación. Muchos padres hacen lo que quieren con el papá o mamá que se equivocan en algún aspecto de su vida, y estos últimos, presa de su culpabilidad, se dejan dominar por los hijos que abusan de su vulnerabilidad. Sin lugar a dudas quien pide perdón o disculpas se encuentra en una posición inferior a aquel que la tiene que otorgar. Esta relación de poder debe cesar pues la daña seriamente.

Si una persona se presta para escuchar un día la enseñanza con la actitud correcta será suficiente para ser un alumno. Pero solo serás discípulo cuando así hayas cursado el sagrado ritual, que te permitirá enlazarte con quien previamente hayas reconocido como el maestro, tu maestro.

 

¿Crees necesario la figura de un maestro en tu vida, y por qué piensas de esa manera?

 

Considera que el alumno se alimenta de la enseñanza, mientras que el discípulo de su maestro.

 

Escríbeme si gustas y dime ¿qué piensas? contacto@granorienteorigen7.com

 

MANAS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.