LA SUCESIÓN DISCIPULAR. Sobre el maestro. 3/10.

LA SUCESIÓN DISCIPULAR

Sobre el maestro

3/10

Etimológicamente hablando la palabra maestro significa MÁS (del latín magis). De distintas formas puede comprenderse esta raíz tan pequeña, pero a la vez tan completa, basta y encriptada que solo unos cuantos han accedido a los secretos filosóficos que encierra, porque si fuera de otra forma, tanto los maestros de escuela como los maestros masones estuvieran en la más alta estima dentro de la sociedad, y no habría problema en las instituciones magisteriales. En algún punto de la historia se pensó que los maestros se forjan en las instituciones educativas.

Es común escuchar entre los egresados de cualquier carrera relacionada con la educación decir; “pues ojalá no me arrastre el sistema”, o; “es que el sistema te orilla a hacer así”. Cómo si el sistema fuera un ente autónomo. La corrupción y flojera de los individuos que componen los aparatos educativos han forjado el dichoso sistema. Si te tomases el tiempo para leer con detenimiento la Carta Magna, cualquiera de las actas constituyentes de los partidos políticos o los estatutos de las instituciones de gobierno, comprobarás la amplia filosofía que tiene la esencia del sistema en su génesis, pero él hombre (especie) todo corrompe cuando vive en ambición e hipocresía. Hoy día quien quiera hacer un cambio para solucionar esta problemática tendrá que tomar medidas extremas, porque así como están las cosas se necesitan hacer las cosas radicalmente, arrancar todo de raíz.

Maestro es aquel que da más de lo que es. Un profesor (del latín PROFESSOR, significa EXPERTO o DECLARACIÓN PÚBLICA, en la antigüedad era una persona que transmitía su saber de manera pública. Un profesor solo se aboca a transmitir la información que sabe. DOCENTIS  (docente) significa enseñar. De tal manera que tanto maestro como profesor enseñan, el primero enseña lo que es, mientras que el segundo enseñan lo que sabe. ¿Comprendes la diferencia?

La masonería ha perdido el sentido del magisterio. Hoy día se pueden apreciar infinidad de venerables maestros que permiten iniciar gente como si el mundo se fuese acabar el día de mañana. Al permitir el ingreso descomunal de gente a los templos, sin dedicarles tiempo de calidad para instruir a su gente, tanto grupal como individualmente, se comienza a perder el sentido de las escuelas de misterio. Las iniciaciones numerosas tienen infinidad de problemáticas que serán abordadas en otra serie de artículos. Por el momento has consciencia de ello.

Maestro masón es aquel que ha conseguido un título, en este caso el tercer grado dentro de la institución masónica. MAESTRO es aquel que ha conseguido conocer el SÍ MISMO, y por medio de su DEBER SER se dedica a encaminar a otro a conocerlo. ¿Dudas?

Es necesario sacar un promedio. ¿Cuántos maestros masones hay tan solo en una ciudad? ¿Cuántos de ellos viven con maestría? ¿Cuántas logias se han creado y cuántas siguen vigentes? ¿Cuántas personas has iniciado? ¿Cuántas siguen activas? ¿De cuántos nombres te has olvidado tomándolos tan solo como una cifra?

Ser maestro masón no implica saludar o hacerte llamar como tal indiscretamente. Ante todo tu saludo deberá ser el de aprendiz, aunque tu vocabulario completamente refinado pero accesible. El silencio deberá romperse cuando haya eco en los oídos de quien escucha; permanecerás chico ante todos, pero harás valer el Rugido de León cuando tu soberanía así te lo dicte. Sé invisible, sé observador, sé un servidor.

Ser maestro implica tener una propia doctrina. Si tuviste o tienes la fortuna de tener un maestro tu deber será dar continuidad a su doctrina, que harás tuya SOLO cuando la hayas asimilado en su totalidad. No te debe caber duda alguna sobre la doctrina que se te está transmitiendo, de ser así lo mejor será que sigas un camino diferente. Lo que si puede cambiar dentro de la transmisión discipular de la doctrina, será la forma en la que esta se transmite, pero la esencia, el fondo, debe permanecer exactamente igual a como tu maestro te la estuvo o está transmitiendo.

En lo general dentro de la masonería se llama maestro indiscriminadamente al venerable maestro de cada logia, que es quien dirige los trabajos o máxima autoridad de una logia en particular, pero esta práctica debe cesar si es un asunto de mero formalismo. Llamar a alguien maestro es una acción sagrada, más que una palabra es un decreto. Mientras estén los trabajos abiertos de una logia, considero necesario llamar venerable maestro, o como el título jerárquico de la institución lo requiera. Pero en lo privado, se le deberá llamar a la persona por su nombre o bajo el calificativo de hermana o hermano, si es que no lo identificas como TU MAESTRO. Hay personas iniciadas muy ignorantes y prepotentes que sienten una falta de respeto evitar llamarle maestro. Cuando llames a una persona maestro es porque lo has reconocido como tal, has visto sus vicios y sus virtudes, has observado su comportamiento, su actitud para con los diferentes envistes de la vida, pero por sobre todo, porque nace desde tu Punto en el Corazón dirigirte a él o a ella de esta sagrada forma. ¿Alguien te obliga de alguna forma a llamarle maestro o maestra?

 

¿Tienes idea de la responsabilidad que implica ser un maestro?

¿Has dimensionado lo que implica estar bajo la dirección de un maestro?

Si eres iniciado y llevas digamos 3 años, que has tenido ¿un maestro o un profesor en tu organización iniciática?

 

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