LA SUCESIÓN DISCIPULAR. El valor de la enseñanza. 4/10

LA SUCESIÓN DISCIPULAR

El valor de la enseñanza

4/10

           

Uno de los puntos trascendentes dentro del tema “El valor de los valores”, abordado en otra ocasión a completitud, es el valor de la enseñanza. Dicha valoración se debe comenzar por la educación recibida en la familia, en la escuela y en lo que llamamos; educación de la calle. La vida iniciática brinda las herramientas e instrumentos necesarios para comenzar a valorar todas las experiencia que has tenido en el pasado, porque si no fuera por ella, no serás la persona que eres hoy. Por muy amarga que sea la experiencia no te ha sucedido en vano. Pero la mente inferior te hace pensar que no lo mereces, que no puedes soportar dicha carga o que un individuo vicioso sufre menos que uno virtuoso. Cuán errado estabas Sade. Conforme te adentres en el Camino descubrirás que hay una razón de peso por la cual hacer las cosas con verdad, aunque aparentemente resulte más complicado y doloroso que vivir mintiendo. Es por ello que el Sendero solo es para los virtuosos. Vir significa valor, y solo los que tienen valor se atreven a entrar en el Camino, porque en él es donde se aprende a hacer las cosas de acuerdo a la armonía universal. El Camino es tan solo la universidad del iniciado, el Sendero es para los expertos, para los ya graduados, para aquellos que gustan de conocer y servir al semejante.

VALORAR LA ENSEÑANZA IMPLICA ANALIZARLA. Si la enseñanza la recibes sin pensar profundamente en ella, no eres entonces un hombre, eres una máquina, ya que actúas de manera automatizada de acuerdo a la programación que recibes. No digas que valoras la enseñanza sino la has desmenuzado hasta su más mínima expresión.

VALORAR LA ENSEÑANZA IMPLICA TRANSMITIRLA. Las cosas que se valorar deben perdurar a lo largo del tiempo para que sirva como objeto de inspiración a las demás personas. Solo que debes tener mucho cuidado a quien se la transmites porque no debes arrojar perlas a los cerdos. De ahí la importancia de verdaderamente conocer a quien se la estás transmitiendo, de ahí que no todo lo que eres se lo hagas saber al grueso de la gente que te rodea. Cuando en ti surja la necesidad de convertirte en maestro, con todas las responsabilidades, obligaciones y sufrimientos que esto implica, habrás dado un paso adelante para valorar la enseñanza. La enseñanza no se transmite siendo discípulo.

LA ENSEÑANZA NO SE AMOLDA A TUS NECESIDADES. Toma en cuenta que la vida iniciática no se va a acomodar a tus ocupaciones, a si tienes dinero, si tienes tiempo, si estas sano o enfermo, si tienes que cumplir con responsabilidades laborales o familiares. Tu eres quien deba acomodarse a la vida iniciática. Resulta una arbitrariedad querer modificar los días en que se da o recibe la enseñanza a modo de la gente. En esto no hay democracia, quien decide es el maestro y punto.

La palabra enseñanza proviene del latín INSIGNARE que a su vez se compone de IN (en) y SIGNARE (señalar hacia). De tal forma que solo enseña aquel que sabe el Camino. ¿Cómo es posible que se permita ser venerable maestro a alguien que no sabe transmitir lo más sencillo de la letra de una liturgia?

 

La enseñanza no se pierde, solo se olvida.

Cada determinado tiempo nacen personas que la recuerdan a la humanidad.

Valorar la enseñanza implica respetar al maestro y al lugar dónde se transmite. Por respetar al maestro no significa que le debas tener miedo, que evites confrontarlo o señalarle los errores, si algún maestro se molesta por ello, entonces no es maestro, y lo que busca solo es el reconocimiento o el sentirse importante. Aprenderás lo que es respetar al maestro cuando cuestiones delante de él y no a sus espaldas su doctrina.

Respetar el lugar de enseñanza conlleva a limpiarlo en silencio, haciendo contacto directo entre la piedra que lo conforma y el alma de quien la pisa. La limpieza del lugar de la enseñanza pocos en la masonería la comprenden. A nadie le gusta limpiar los baños, o la suciedad de los demás. Si supieras pobre ignorante que no es la suciedad de los demás lo que limpias sino tus propias imperfecciones. Aún falta mucho para que se logre respetar el lugar de la enseñanza.

 

MANAS

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