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	<title>El Verbo Iniciático &#8211; Masonería en Puebla</title>
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	<title>El Verbo Iniciático &#8211; Masonería en Puebla</title>
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		<title>Verbo Iniciático &#124; 24 de Abril de 2026</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Soberano Gremio de Artífices]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Apr 2026 14:02:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El Verbo Iniciático]]></category>
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					<description><![CDATA[𝗘𝗟 𝗧𝗥𝗔𝗕𝗔𝗝𝗢 𝗦𝗢𝗕𝗥𝗘 𝗦𝗜́ 𝗠𝗜𝗦𝗠𝗢:𝗔𝗨𝗧𝗢𝗢𝗕𝗦𝗘𝗥𝗩𝗔𝗖𝗜𝗢́𝗡 𝗬𝗔𝗨𝗧𝗢𝗖𝗢𝗡𝗢𝗖𝗜𝗠𝗜𝗘𝗡𝗧𝗢 El ser humano tiene un total desconocimiento de sí mismo. Tal desconocimiento le impide saber de sus contradicciones y conflictos, de sus complejos e inhibiciones, de sus pensamientos, emociones y reacciones psicológicas. El ser humano no duda en dedicar parte de su vida al estudio de un bachillerato y [&#8230;]]]></description>
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<p>𝗘𝗟 𝗧𝗥𝗔𝗕𝗔𝗝𝗢 𝗦𝗢𝗕𝗥𝗘 𝗦𝗜́ 𝗠𝗜𝗦𝗠𝗢:<br>𝗔𝗨𝗧𝗢𝗢𝗕𝗦𝗘𝗥𝗩𝗔𝗖𝗜𝗢́𝗡 𝗬<br>𝗔𝗨𝗧𝗢𝗖𝗢𝗡𝗢𝗖𝗜𝗠𝗜𝗘𝗡𝗧𝗢</p>



<p>El ser humano tiene un total desconocimiento de sí mismo. Tal desconocimiento le impide saber de sus contradicciones y conflictos, de sus complejos e inhibiciones, de sus pensamientos, emociones y reacciones psicológicas. El ser humano no duda en dedicar parte de su vida al estudio de un bachillerato y de una carrera, pero sin embargo no dedica ni cinco minutos diarios al conocimiento de sí mismo. El ser humano, en suma, no sólo desconoce su verdadero Yo, sino que desconoce hasta sus más íntimas motivaciones. ¿Por qué este desconocimiento de sí mismo? Por muchas razones: pereza, indolencia, inercia, etc. El hombre se pierde en la superficie, en las apariencias. Una vez más se mostraba sabio y acertado Eckhart al escribir: «El hombre sabe muchas cosas, pero no se conoce a sí mismo». Conocerse a sí mismo exige un esfuerzo, y por ello se prefiere el desconocimiento.</p>



<p>GURDJIEFF Y SU SISTEMA</p>



<p>Además, el hombre común por lo general está ciego para todo lo trascendente y tiende a valorar materialmente todas las cosas. Se pregunta qué puede darle, materialmente hablando, el autoconocimiento, y al no ver cifras, ignorante y mezquino, prefiere emplear su tiempo en un trabajo remunerado o en la disipación y el ocio. Es en cierto modo humanamente comprensible, aunque no por ello excusable. Gurdjieff, que desde luego no había adquirido —o no había querido adquirir— la tolerancia del gurú, mostraba un amplio desprecio por aquellos que nada hacían por salir de su condición de máquinas. Y una de las cosas perjudiciales que les sucedía a muchos de sus discípulos es que también ellos, pero careciendo del sentido práctico de su maestro, terminaban por despreciar a los demás por considerarlos máquinas, y dado que entre máquinas vivimos, se conducían ellos mismos hacia una hermética soledad. Hay que considerar que en verdad el hombre maduro no es aquel que encuentra dificultades en sus relaciones con los demás, sino, muy bien al contrario, el que aun manteniéndose firme en sus convicciones (reales), mantiene unas relaciones felices con los otros y no se ve en absoluto perturbado por ello. Puede pensar que los demás son unas máquinas, personas escasamente evolucionadas, pero en lugar de despreciarlas, experimentará hacia ellas la indulgente tolerancia que se puede experimentar por un niño o un demente.</p>



<p>Trabajando sobre sí mismo, el hombre podrá aprender a controlar su mente, sus emociones y sus instintos. El hombre no es su mente, no es sus emociones, no es sus instintos, sino que todos éstos son parte del hombre, y éste puede conservar un plano de innegable superioridad sobre ellos.</p>



<p>Para conocerse hay que observarse y examinarse. Pero toda autoobservación requiere el recuerdo de sí. Recordarse es mucho más difícil de lo que en un principio cabe pensar, y el hombre tiene que mantener una constante lucha para poder ir alertando su mente, para poder mantenerse vigilante. Mediante la fiel observación de sí, el ser humano conseguirá abundantes datos sobre sí mismo que le serán de gran ayuda. Siempre que se recuerde y se observe, dejará de actuar maquinalmente y tomará buena nota de su actividad física, mental y emocional. Primero viene la observación de sí, y más adelante es posible el autoanálisis. Hay que tratar de ir prolongando esta observación de sí, hay que lograr una mayor permanencia de la conciencia. Gurdjieff insistía mucho en este sentido, y enseñaba a sus discípulos múltiples ejercicios para favorecerles esta difícil disciplina. Hay diversas clases de autoobservación. Un hombre puede observar su actividad corporal, sus emociones o sus pensamientos. Lo ideal, según la enseñanza de Gurdjieff, es llegar a una observación global y permanente de sí; observarse mental, emocional, instintiva y motrizmente; observarse en todos los aspectos y en todos los momentos. Como experiencia resulta curiosa e interesante; como práctica, llega a ser extenuante y no carente de determinados riesgos psicológicos.</p>



<p>𝙍𝘼𝙈𝙄𝙍𝙊 𝘾𝘼𝙇𝙇𝙀<br>𝘏𝘐𝘚𝘛𝘖𝘙𝘐𝘈 𝘋𝘌 𝘓𝘈𝘚 𝘚𝘖𝘊𝘐𝘌𝘋𝘈𝘋𝘌𝘚 𝘚𝘌𝘊𝘙𝘌𝘛𝘈𝘚</p>



<p>𝐼𝑚𝑎𝑔𝑒𝑛 𝑔𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝐼𝐴</p>



<p></p>
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		<title>Verbo Iniciático &#124; 23 de Abril de 2026</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Soberano Gremio de Artífices]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Apr 2026 13:32:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El Verbo Iniciático]]></category>
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					<description><![CDATA[𝗘𝗟 𝗔𝗦𝗣𝗘𝗖𝗧𝗢 𝗔𝗦𝗧𝗥𝗔𝗟 𝗗𝗘 𝗜𝗦𝗛𝗧𝗔𝗥 Entre los semitas occidentales²⁹, los árabes preislámicos merecen especial atención por su tradicional veneración del lucero del alba. Diversas fuentes textuales constatan, en efecto, la presencia de Ashtar en los panteones árabes preislámicos del norte y del sur, aunque su directa identificación con Venus se atestigua taxativamente en el sur [&#8230;]]]></description>
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<p>𝗘𝗟 𝗔𝗦𝗣𝗘𝗖𝗧𝗢 𝗔𝗦𝗧𝗥𝗔𝗟 𝗗𝗘 𝗜𝗦𝗛𝗧𝗔𝗥</p>



<p>Entre los semitas occidentales²⁹, los árabes preislámicos merecen especial atención por su tradicional veneración del lucero del alba. Diversas fuentes textuales constatan, en efecto, la presencia de Ashtar en los panteones árabes preislámicos del norte y del sur, aunque su directa identificación con Venus se atestigua taxativamente en el sur de Arabia en donde, con toda probabilidad, los pobladores del desierto le han rendido culto desde tiempo inmemorial.</p>



<p>Se ha afirmado que un rasgo distintivo de la tradición religiosa del desierto es la veneración de los cuerpos celestes, particularmente la Luna, el Sol y Venus, como estrella de la mañana y de la tarde³⁰. El lugar que ocupa Ashtar-Venus en esta tríada celeste es sin duda preeminente, pues ha determinado tradicionalmente la mitología y la religión del desierto. Diversas pruebas ilustran esta preeminencia de Venus: por ejemplo, cuando Ashtar es nombrado en inscripciones árabes preislámicas junto a otros dioses, se encuentra muy frecuentemente en primer término³¹; también, en textos sudarábigos, Ashtar aparece caracterizado como feroz y flameante estrella de la mañana o, más indulgente, como estrella de la tarde³². Estas concepciones cosmogónicas pudieron ejercer gran influencia en el norte de Siria, pues algunas fuentes ugaríticas parecen reproducir la mitología de los árabes del sur³³. En este sentido, los estudios realizados sobre Ashtar y Ashtarté en Ugarit han llevado a algunos estudiosos a suponer que ambas divinidades pertenecerían a un grupo de dioses originarios de un antiguo sustrato de pueblos y culturas nómadas del desierto. Emigrados a áreas no originarias de su culto, se convirtieron, en el transcurso de pocas generaciones, en divinidades de segundo rango en los mitos locales. Ello justificaría que, aunque en la mitología de Ras Shamra persista una fuerte tradición del desierto, el carácter astral de Ashtar y Ashtarté se vea relegado a un claro segundo plano³⁴.</p>



<p>𝗘𝗟 𝗖𝗔𝗥𝗔́𝗖𝗧𝗘𝗥 𝗔𝗦𝗧𝗥𝗔𝗟 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗜𝗦𝗛𝗧𝗔𝗥 𝗦𝗜𝗥𝗜𝗔</p>



<p>La veneración a Ashtar-Venus en Siria debió de caer en decadencia antes de mediados del III milenio a. de C. La devoción popular por el planeta se mantuvo, no obstante, en la antigua tradición de algunos nombres personales evocadores del astro que, en virtud de las escasas pruebas disponibles, parecen reflejar un reducto de usos antiguos desconectado ya de sus referencias originales.</p>



<p>Los antropónimos acadios occidentales revelan, de hecho, escasas pruebas sobre la Ishtar siria encarnando a Venus. Sólo unos pocos nombres teóforos de Mari recuerdan su aspecto astral. Nombres amoritas como: «Ishtar, tú sales» o «Ishtar está en las alturas» parecen describir a Ishtar-Venus en género femenino. Sin embargo, el nombre: «Ishtar (es brillante)» llevado por una mujer frente a una forma femenina homónima, así como: «Ishtar es mi luz» o «Ishtar es mi sol» podrían describir a Venus en un género masculino, característico del dominio semítico occidental. Tales pruebas son sin embargo demasiado inseguras para sostener la hipótesis de la supervivencia en Mari de la devoción por el Venus masculino. En todo caso, dichos nombres responderían, más bien, a una perpetuación de antiguos nombres amoritas caídos en desuso en la tradición onomástica.</p>



<p>Una situación análoga sucede en Emar, en donde el nombre personal: «Ashtar salió» recuerda el género masculino y la naturaleza astral de un dios devaluado en el panteón local. No obstante, la personalidad estelar de Ashtar se mantuvo allí (como se ha visto en el análisis de los textos) más consolidada que en otras partes de Siria.</p>



<p>𝙅𝙪𝙖𝙣 𝘾𝙖𝙧𝙡𝙤𝙨 𝙊𝙡𝙞𝙫𝙖 𝙈𝙤𝙢𝙥𝙚𝙖́𝙣<br>𝘌𝘚𝘛𝘜𝘋𝘐𝘖𝘚 𝘖𝘙𝘐𝘌𝘕𝘛𝘈𝘓𝘌𝘚 3<br>𝘌𝘓 𝘊𝘜𝘓𝘛𝘖 𝘚𝘐𝘙𝘐𝘖 𝘋𝘌 𝘐𝘚𝘏𝘛𝘈𝘙</p>



<p>𝐼𝑚𝑎𝑔𝑒𝑛 𝑔𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝐼𝐴</p>
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		<title>Verbo Iniciático &#124; 21 de Abril de 2026</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Soberano Gremio de Artífices]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Apr 2026 13:42:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El Verbo Iniciático]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuál es el libro bíblico que se ha dudado en clasificar en uno u otro Testamento? Esto es lo que dice de él el Canon de Muratori, un texto cristiano de finales del siglo II que presenta los libros del Nuevo Testamento: «Y la Sabiduría de Salomón (fue) escrita por Filón en honor de la [&#8230;]]]></description>
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<p>Cuál es el libro bíblico que se ha dudado en clasificar en uno u otro Testamento?</p>



<p>Esto es lo que dice de él el Canon de Muratori, un texto cristiano de finales del siglo II que presenta los libros del Nuevo Testamento: «Y la Sabiduría de Salomón (fue) escrita por Filón en honor de la susodicha Sabiduría». Y, en consecuencia, es necesario leerla, pero no se la puede presentar oficialmente en la Iglesia al pueblo, ni entre los profetas, cuyo número está completo, ni entre los apóstoles en el final de los tiempos». Finalmente, La Sabiduría de Salomón fue situada en el Primer Testamento, puesto que es la obra de un teólogo judío, aunque éste no sea Filón.</p>



<p>Escrito en griego, este libro entró en los Setenta, pero queda fuera de la Biblia hebrea (y por tanto de las Biblias protestantes). Igualmente, con frecuencia queda fuera del ámbito de los lectores de la Biblia. ¿Estará eclipsado por la figura de Jesús, prácticamente contemporáneo suyo? ¿O bien sus cualidades literarias helenísticas confunden a los lectores, acostumbrados a los escritos hebreos? Es cierto que este gran discurso, cuidadosamente compuesto según las reglas de la retórica griega, está completamente aislado en el Antiguo Testamento. Pero constituye un magnífico ejemplo de inculturación: su anónimo autor es un testigo excepcional de la fe y de la tradición judías en la cultura helenística de Alejandría, en los umbrales de nuestra era. Es él quien proporcionará a Pablo y a Juan muchos de los conceptos y de las palabras para expresar el misterio de Jesucristo, la Sabiduría hecha carne.</p>



<p>Daniel Doré, presbítero eudista en París, especialista en estos libros sapienciales, que enseña en los seminarios de Rennes y de Caen. Ya presentó en los Cuadernos otros tres libros sapienciales: Qohélet, el Eclesiastés y el Sirácida (nº 101). Comparte aquí los frutos de numerosos trabajos recientes o poco accesibles, sobre este sorprendente libro de la Sabiduría. Como dice su autor anónimo, la Sabiduría divina «ha formado amigos de Dios y profetas». Que ella continúe guiando a sus lectores por el mismo camino.</p>



<p>La situación relativamente privilegiada de los judíos de Alejandría iba a conocer avatares aún serios medio siglo más tarde bajo Calígula (37-41). El prefecto de Egipto, Flaco, declaró a los judíos de Alejandría «extranjeros e inmigrantes», lo que ocasionó primero una verdadera persecución y después una revuelta de los judíos con ocasión de la muerte de Calígula en el año 41. La paz civil no fue restablecida más que bajo Claudio (41-54), pero, igualmente, supuso el final de los privilegios pasados. Como testimonio disponemos de un papiro descubierto en Filadelfia, atribuido al emperador Claudio y llamado Carta a los alejandrinos:</p>



<p>«Suplico a los alejandrinos que se comporten con suavidad y humanidad con respecto a los judíos que, desde hace tanto tiempo, habitan la misma ciudad que ellos, que no incomoden ninguna de las prácticas tradicionales por las que honran a la divinidad y que se les permita conformarse a sus costumbres, como existían en tiempos del divino Augusto y tal como yo mismo, después de haber escuchado a las dos partes, les he confirmado. Y, por otra parte, mando formalmente a los judíos que no traten de aumentar sus antiguos privilegios, que no se les ocurra en el futuro —cosa que jamás se había visto antes— enviar una embajada en competencia con la vuestra, como si habitarais en dos ciudades diferentes, que no traten de inmiscuirse en los concursos organizados por los gimnasiarcas o por el kosmetor, sino que se contenten con gozar de sus rentas y, como habitantes de una ciudad extranjera, con beneficiarse de la abundancia de todos los bienes de la fortuna»</p>



<p>𝗘𝗟 𝗙𝗜𝗡𝗔𝗟 𝗗𝗘 𝗟𝗢𝗦 𝗝𝗨𝗗𝗜́𝗢𝗦 𝗘𝗡 𝗔𝗟𝗘𝗝𝗔𝗡𝗗𝗥𝗜́𝗔</p>



<p>Desde Alejandro a Adriano, en Alejandría y en las riberas del Nilo, los judíos viven su judeidad en términos de lengua y cultura griegas, permaneciendo fieles a los principios monoteístas judíos. Son griegos que permanecen como judíos. Esta «doble fidelidad» se muestra fecunda en el plano cultural, pero no siempre está libre de peligros. No obstante, los casos de apostasía fueron excepcionales.</p>



<p>Pero la gran sinagoga de Alejandría desapareció en la catástrofe que, a finales del reinado de Trajano, aniquiló la diáspora judía de Egipto. Fue el final de un período de decadencia en el que el judaísmo alejandrino se hundió después de la conquista romana de Egipto en el año 30 de nuestra era. Los romanos no tocaron la autonomía religiosa y cultural de los judíos, pero eliminaron el marco institucional que les permitía conciliar el mantenimiento de una identidad nacional con la pertenencia a un grupo dominante. La microsociedad de los «helenos», de la que los judíos formaban parte, se disgregó; el elemento griego encontró un lugar privilegiado en una nueva organización de la sociedad provincial de la que ellos fueron apartados. La violencia de los enfrentamientos entre judíos y griegos en Alejandría en el siglo I de nuestra era lleva la marca de estas conmociones. La revuelta de los años 115-117 puso definitivamente fin a la aventura griega de los judíos de Egipto. Sus grandes realizaciones espirituales —la Biblia de los Setenta y la obra exegética del filósofo Filón— pudieron ser salvadas gracias al nacimiento del cristianismo. Pero la actualidad del judaísmo alejandrino reside sobre todo en la pregunta que nos plantea: ¿en qué condiciones, hasta qué límites y a qué precio es posible pertenecer a dos culturas, a dos universos tan diferentes en su manera de concebir el lugar del hombre en el mundo, frente a lo divino y con relación al resto de la creación, como el paganismo griego y el monoteísmo judío?</p>



<p>𝐼𝑚𝑎𝑔𝑒𝑛 𝑔𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝐼𝐴</p>



<p></p>
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		<title>Verbo Iniciático &#124; 20 de Abril de 2026</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Soberano Gremio de Artífices]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Apr 2026 13:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El Verbo Iniciático]]></category>
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					<description><![CDATA[• 𝗘𝗹 𝗩𝗲𝗿𝗯𝗼 𝗜𝗻𝗶𝗰𝗶𝗮́𝘁𝗶𝗰𝗼 • porque cada uno dellos tenía uno o dos sabios como de molde, que no solamente escribían sus hechos, sino que pintaban sus más mínimos pensamientos y niñerías, por más escondidas que fuesen; y no había de ser tan desdichado tan buen caballero, que le faltase al que le sobró a [&#8230;]]]></description>
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<p>• 𝗘𝗹 𝗩𝗲𝗿𝗯𝗼 𝗜𝗻𝗶𝗰𝗶𝗮́𝘁𝗶𝗰𝗼 •</p>



<p>porque cada uno dellos tenía uno o dos sabios como de molde, que no solamente escribían sus hechos, sino que pintaban sus más mínimos pensamientos y niñerías, por más escondidas que fuesen; y no había de ser tan desdichado tan buen caballero, que le faltase al que le sobró a Platir y a otros semejantes. Y, así, no podía inclinarme a creer que tan gallarda historia hubiese quedado manca y estropeada, y echaba la culpa a la malignidad del tiempo, devorador y consumidor de todas las cosas, el cual, o la tenía oculta, o consumida.</p>



<p>Por otra parte, me parecía que, pues entre sus libros se habían hallado tan modernos como Desengaño de celos y Ninfas y pastores de Henares, que también su historia debía de ser moderna y que, ya que no estuviese escrita, estaría en la memoria de la gente de su aldea y de las a ella circunvecinas. Esta imaginación me traía confuso y deseoso de saber real y verdaderamente toda la vida y milagros de nuestro famoso español don Quijote de la Mancha, luz y espejo de la caballería manchega, y el primero que en nuestra edad y en estos tan calamitosos tiempos se puso al trabajo y ejercicio de las andantes armas, y al de desfacer agravios, socorrer viudas, amparar doncellas, de aquellas que andaban con sus azotes y palafrenes y con toda su virginidad a cuestas, de monte en monte y de valle en valle: que si no era que algún follón o algún villano de hacha y capellina o algún descomunal gigante las forzaba, doncella hubo en los pasados tiempos que, al cabo de ochenta años, que en todos ellos no durmió un día debajo de tejado, y se fue tan entera a la sepultura como su madre la había parido. Digo, pues, que por estos y otros muchos respetos es digno nuestro gallardo Quijote de continuas y memorables alabanzas; y aun a mí no se me deben negar, por el trabajo y diligencia que puse en buscar el fin desta agradable historia; aunque bien sé que si el cielo, el caso y la fortuna no me ayudan, el mundo quedara falto y sin el pasatiempo y gusto que bien casi dos horas podrá tener el que con atención la leyere. Pasó, pues, el hallarla en esta manera:</p>



<p>Estando yo un día en el Alcaná de Toledo, llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero; y como yo soy aficionado a leer aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado desta mi natural inclinación tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía y vile con caracteres que conocí ser arábigos. Y puesto que aunque los conocía no los sabía leer, anduve mirando si parecía por allí algún morisco aljamiado que los leyese, y no fue muy dificultoso hallar intérprete semejante, pues aunque le buscara de otra mejor y más antigua lengua le hallara. En fin, la suerte me deparó uno, que, diciéndole mi deseo y poniéndole el libro en las manos, le abrió por medio, y leyendo un poco en él, se comenzó a reír.</p>



<p>Preguntéle yo que de qué se reía, y respondiome que de una cosa que tenía aquel libro escrita en el margen por anotación. Díjele que me la dijese, y él, sin dejar la risa, dijo:</p>



<p>—Está, como he dicho, aquí en el margen escrito esto: «Esta Dulcinea del Toboso, tantas veces en esta historia referida, dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha».</p>



<p>Cuando yo oí decir «Dulcinea del Toboso», quedé atónito y suspenso, porque luego se me representó que aquellos cartapacios contenían la historia de don Quijote. Con esta imaginación, le di prisa que leyese el principio, y haciéndolo así, volviendo de improviso el arábigo en castellano, dijo que decía: Historia de don Quijote de la Mancha, escrita por Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo. Mucha discreción fue menester para disimular el contento que recibí cuando llegó a mis oídos el título del libro, y, saltándosele al sedero, compré al muchacho todos los papeles y cartapacios por medio real; que si él tuviera discreción y supiera lo que yo los deseaba, bien se pudiera prometer y llevar más de seis reales de la compra. Aparté luego con el morisco por el claustro de la iglesia mayor, y roguéle me volviese aquellos cartapacios, todos los que trataban de don Quijote, en lengua castellana, sin quitarles ni añadirles nada, ofreciéndole la paga que él quisiese. Contentóse con dos arrobas de pasas y dos fanegas de trigo, y prometió de traducirlos bien y fielmente y con mucha brevedad. Pero yo, por facilitar más el negocio y por no dejar de la mano tan buen hallazgo, le truje a mi casa, donde en poco más de mes y medio la tradujo toda, del mesmo modo que aquí se refiere.</p>



<p>Estaba en el primero cartapacio pintada muy al natural la batalla de don Quijote con el vizcaíno, puestos en la mesma postura que la historia cuenta, levantadas las espadas, el uno cubierto de su rodela, el otro de la almohada, y la mula del vizcaíno tan al vivo, que estaba mostrando ser de alquiler a tiro de ballesta. Tenía a los pies escrito el vizcaíno un título que decía: «Don Sancho de Azpeitia», que, sin duda, debía de ser su nombre, y a los pies de Rocinante estaba otro que decía «Don Quijote». Estaba Rocinante maravillosamente pintado, tan largo y tendido, tan atenuado y flaco, con tanto espinazo, tan hético confirmado, que mostraba bien al descubierto con cuánta advertencia y propiedad se le había puesto el nombre de «Rocinante». Junto a él estaba Sancho Panza, que tenía del cabestro a su asno, a los pies del cual estaba otro rótulo que decía «Sancho Zancas», y debía de ser que tenía, a lo que mostraba la pintura, la barriga grande, el talle corto y las zancas largas, y por eso se le debió de poner nombre de «Panza» y de «Zancas», que con estos dos sobrenombres le llama algunas veces la historia. Otras algunas menudencias había que advertir, pero todas son de poca importancia y que no hacen al caso a la verdadera relación de la historia, que ninguna es mala como sea verdadera.</p>



<p>𝙈𝙞𝙜𝙪𝙚𝙡 𝙙𝙚 𝘾𝙚𝙧𝙫𝙖𝙣𝙩𝙚𝙨<br>𝘌𝘓 𝘐𝘕𝘎𝘌𝘕𝘐𝘖𝘚𝘖 𝘏𝘐𝘋𝘈𝘓𝘎𝘖<br>𝘋𝘖𝘕 𝘘𝘜𝘐𝘑𝘖𝘛𝘌 𝘋𝘌 𝘓𝘈 𝘔𝘈𝘕𝘊𝘏𝘈</p>



<p>𝐼𝑚𝑎𝑔𝑒𝑛 𝑔𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝐼𝐴</p>
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		<title>Verbo Iniciático &#124; 14 de Abril de 2026</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Soberano Gremio de Artífices]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Apr 2026 13:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El Verbo Iniciático]]></category>
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					<description><![CDATA[Descartes, en vena escéptica, creyó que podía dudar de la existencia del mundo externo y de la de su propio cuerpo. Eliminó sus dudas con el argumento «Cogito, ergo sum»: «Pienso, luego existo». Esto condujo a la pregunta «¿Qué soy?». La respuesta de Descartes fue que él era una sustancia cuya esencia global o naturaleza [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Descartes, en vena escéptica, creyó que podía dudar de la existencia del mundo externo y de la de su propio cuerpo. Eliminó sus dudas con el argumento «Cogito, ergo sum»: «Pienso, luego existo». Esto condujo a la pregunta «¿Qué soy?». La respuesta de Descartes fue que él era una sustancia cuya esencia global o naturaleza era pensar y cuyo ser no requería espacio ni dependía de nada material. Esa respuesta resume el erróneo dualismo analizado en el último capítulo.</p>



<p>Para la pregunta de Descartes «¿Qué soy?», mi respuesta es que soy un ser humano, un cuerpo vivo de cierto tipo. A veces hablamos más bien como si tuviéramos cuerpo que como si fuéramos cuerpo. Pero tener cuerpo, en este sentido natural, no es incompatible con ser un cuerpo; no significa que haya algo aparte de mi cuerpo que lo tenga. Igual que mi cuerpo tiene cabeza, tronco, dos brazos y dos piernas, pero no es algo aparte y por encima de ellos, así también tengo cuerpo, pero no algo aparte y por encima de él. Al igual que tengo cuerpo, tengo mente; es decir, poseo varias capacidades psicológicas, incluyendo especialmente un intelecto y una voluntad.</p>



<p>Decir que tengo intelecto es decir que poseo la destreza para adquirir y ejercitar habilidades intelectuales de tipos diversos, como el dominio del lenguaje y la posesión de información objetiva. Decir que tengo voluntad es decir que poseo la capacidad de buscar libremente los objetivos formulados por el intelecto. Intelecto y voluntad son en esencia capacidades. ¿Capacidades de qué? Del cuerpo humano vivo, el cuerpo que verías si estuvieras aquí, en la habitación donde escribo.</p>



<p>Estás leyendo este libro de la misma forma en que tienes cuerpo y mente. Tienes mente, como se demuestra por el hecho de que puedes leer y entender lo que he escrito. Tienes cuerpo: el cuerpo en el que están los ojos con los que estás leyendo este libro, o las orejas que están oyendo que lo lees. Cualquier otro lector de este libro tiene también cuerpo y mente. Que los seres humanos en general tienen mente y cuerpo —es decir, que son cuerpos con ciertas capacidades psicológicas— es sencillamente un truismo.</p>



<p>¿Constituye igualmente un truismo decir que los seres humanos tienen alma? Eso depende de cómo se entienda la palabra «alma». Entendida de cierta forma, decir que un animal tiene alma es decir algo más que decir que tiene mente. Entendida de otra, es decir mucho menos.</p>



<p>Cuando dicen que los seres humanos tienen alma, los filósofos y los teólogos quieren a menudo decir algo más que cuando dicen sólo que los seres humanos tienen mente (intelecto y voluntad). Quieren decir que los seres humanos poseen una mente inmortal; una mente que puede sobrevivir a la muerte de su cuerpo, una mente que puede vivir sin cuerpo, al menos durante un tiempo y quizá para siempre.</p>



<p>𝘼𝙣𝙩𝙝𝙤𝙣𝙮 𝙆𝙚𝙣𝙣𝙮</p>



<p>𝘓𝘢 𝘔𝘦𝘵𝘢𝘧𝘪́𝘴𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦<br>𝘍𝘪𝘭𝘰𝘴𝘰𝘧𝘪́𝘢, 𝘱𝘴𝘪𝘤𝘰𝘭𝘰𝘨𝘪́𝘢, 𝘭𝘪𝘯𝘨𝘶̈𝘪𝘴𝘵𝘪𝘤𝘢</p>



<p>𝐼𝑚𝑎𝑔𝑒𝑛 𝑔𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝐼𝐴</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>Verbo Iniciático &#124; 10 de Abril de 2026</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Soberano Gremio de Artífices]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Apr 2026 13:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El Verbo Iniciático]]></category>
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					<description><![CDATA[• 𝗘𝗹 𝗩𝗲𝗿𝗯𝗼 𝗜𝗻𝗶𝗰𝗶𝗮́𝘁𝗶𝗰𝗼 • 𝗨𝗻𝗮 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗶𝗻𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝗮𝗱𝗮 No era nada menos que un milagro la forma en que el Profeta reformó y perfeccionó a aquellas tribus rebeldes de Arabia y las transformó en ascetas piadosos, disciplinados y temerosos de Dios, que hacían oración en la mezquita, cinco veces al día, buscando la guía de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>• 𝗘𝗹 𝗩𝗲𝗿𝗯𝗼 𝗜𝗻𝗶𝗰𝗶𝗮́𝘁𝗶𝗰𝗼 •</p>



<p>𝗨𝗻𝗮 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗶𝗻𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝗮𝗱𝗮</p>



<p>No era nada menos que un milagro la forma en que el Profeta reformó y perfeccionó a aquellas tribus rebeldes de Arabia y las transformó en ascetas piadosos, disciplinados y temerosos de Dios, que hacían oración en la mezquita, cinco veces al día, buscando la guía de Dios.</p>



<p>E imagina: esta misma gente que alguna vez disfrutó de los placeres del “vino y las mujeres”, podían pasar ahora todo el mes de Ramadán ayunando y haciendo oración.</p>



<p>En los corazones de sus seguidores, el Profeta inculcó el amor y el temor a Dios y el amor por la humanidad. Su ejemplo fue inspirador e irresistible, y cada uno de ellos anhelaba ansiosamente convertirse en su seguidor más cercano.</p>



<p>Para ellos él fue el más sincero y cordial de los líderes. Y su vida estuvo abierta a ellos como un libro, podían verlo practicar más de cerca en su propia vida lo que predicaba.</p>



<p>𝗗𝗲𝗷𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗘𝘀𝗽𝗶́𝗿𝗶𝘁𝘂 𝗶𝗺𝗽𝗲𝗿𝗲</p>



<p>El Profeta demostró a su gente cómo este mundo es menos importante que el próximo y cómo el cuerpo es menos importante que el alma. Ayunando, el Profeta les enseñó paso por paso cómo ignorar las exigencias físicas para que el espíritu impere.</p>



<p>El abandono de la comida, la bebida y el sexo fue sólo un preludio de la siguiente fase de mayor significado: conquistar la avidez y la codicia, la lujuria y el libertinaje, liberar la mente propia de los vuelos de la pasión y los arrebatos del mal genio. De hecho, el Profeta dijo:</p>



<p>“La persona fuerte no es aquella que puede vencer a alguien más en la lucha. La persona fuerte es aquella que puede controlarse cuando está enojada”. (Sahih Al Bujari)</p>



<p>También, sobre el efecto del ayuno en el comportamiento, el Profeta dijo: “Ayunar es un escudo, por lo que la persona que ayuna debe evitar el lenguaje obsceno y la conducta ignorante. Si alguno abusa de él o comienza a luchar contra él, debe responderle diciendo: ‘Estoy ayunando. Estoy ayunando’”. (Sahih Al Bujari)</p>



<p>𝙂𝙞𝙗𝙧𝙖𝙣 𝙅𝙖𝙡𝙞𝙡 𝙂𝙞𝙗𝙧𝙖𝙣<br>𝘌𝘭 𝘗𝘳𝘰𝘧𝘦𝘵𝘢 𝘦𝘯 𝘙𝘢𝘮𝘢𝘥𝘢́𝘯</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>Verbo Iniciático &#124; 09 de Abril de 2026</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Soberano Gremio de Artífices]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Apr 2026 13:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El Verbo Iniciático]]></category>
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					<description><![CDATA[𝟮. 𝗟𝗔 𝗣𝗢𝗟𝗔𝗥𝗜𝗗𝗔𝗗 𝗬𝗜𝗡-𝗬𝗔𝗡𝗚 En las raíces mismas del pensamiento y el sentimiento chinos reposa el principio de polaridad, que no debe confundirse con los conceptos de oposición o conflicto. En las metáforas empleadas por otras culturas, la luz está en lucha con la oscuridad, la vida con la muerte, lo bueno con lo malo, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>𝟮. 𝗟𝗔 𝗣𝗢𝗟𝗔𝗥𝗜𝗗𝗔𝗗 𝗬𝗜𝗡-𝗬𝗔𝗡𝗚</p>



<p>En las raíces mismas del pensamiento y el sentimiento chinos reposa el principio de polaridad, que no debe confundirse con los conceptos de oposición o conflicto. En las metáforas empleadas por otras culturas, la luz está en lucha con la oscuridad, la vida con la muerte, lo bueno con lo malo, lo positivo con lo negativo; así, a lo largo y a lo ancho del mundo florece un idealismo que pretende cultivar el primero y verse libre del último. Para el modo de pensar tradicional chino, esto resulta tan incomprensible como la existencia de una corriente eléctrica sin sus polos positivo y negativo, puesto que el concepto de polaridad se basa en el principio de que + y –, norte y sur, son aspectos diferentes de uno y el mismo sistema, y la desaparición de uno de ellos significaría la desaparición del sistema.</p>



<p>Las personas que han sido educadas bajo la influencia de las aspiraciones judeocristianas consideran que esto es frustrante porque parece rechazar cualquier posibilidad de progreso, siendo este un ideal que surge de su visión lineal (en contraste con una visión cíclica) del tiempo y de la historia. Por cierto, la empresa de la tecnología occidental consiste en «hacer del mundo un lugar mejor»: placer sin dolor, riqueza sin pobreza y salud sin enfermedad. Pero evidentemente, nuestros violentos esfuerzos por alcanzar este ideal a través de medios tales como el DDT, la penicilina, la energía nuclear, el transporte automotor, los ordenadores y los cultivos industriales —que nos condenan y nos obligan, por ley, a ser superficialmente «buenos y saludables»— están originando más problemas que los que pueden resolver. Se nos ha imbuido de un complejo sistema de relaciones que no comprendemos y, cuanto más estudiamos sus detalles, más incomprensible se nos vuelve, revelando aún más detalles susceptibles de análisis. A medida que tratamos de comprender y dominar el mundo, este se aleja de nosotros. En lugar de irritarse ante esta situación, un taoísta se preguntará por su significado. ¿Qué es aquello que se aleja cada vez que es perseguido? La respuesta es: tú mismo. Los idealistas (en el sentido moral de la palabra) consideran el universo como algo diferente y separado de ellos mismos, es decir, como un sistema de objetos externos que necesita ser sometido. Los taoístas ven el mundo como algo igual o inseparable de ellos mismos; así, Lao-tzu podía decir: «Sin abandonar mi casa conozco el universo entero»[1]. Esto supone que el arte de vivir se asemeja más a la navegación que a la guerra, puesto que lo importante es conocer los vientos, las mareas, las corrientes, las estaciones y los principios de crecimiento y decadencia, de modo que en nuestros actos debemos utilizarlos en lugar de luchar contra ellos. En este sentido, la actitud taoísta no se opone a la tecnología en sí misma. Precisamente, los escritos de Chuang-tzu están plagados de referencias a la habilidad y la pericia perfeccionadas mediante este importante principio de «seguir la corriente». La cuestión consiste, por lo tanto, en que la tecnología solo es destructiva si está en manos de personas que no comprenden que ellos y el universo son uno y el mismo proceso. Nuestra superespecialización en lo que se refiere a la atención consciente y al pensamiento lineal ha conducido al descuido o a la ignorancia de los principios básicos y ritmos de este proceso, cuyo factor principal es la polaridad.</p>



<p>En idioma chino, los dos polos de la energía cósmica son yang 陽 (positivo) y yin 陰 (negativo)[2]. Los ideogramas señalan el lado soleado y el lado en sombra de una colina, fou, y están asociados con lo masculino y lo femenino, lo firme y lo flojo, lo fuerte y lo débil, la luz y la oscuridad, lo que se eleva y lo que cae, el cielo y la tierra, y se los reconoce en cuestiones tan cotidianas como una comida aderezada y otra insípida. Consecuentemente, no se considera el arte de vivir como algo unido a yang y apartado de yin, sino como el equilibrio entre ambos, ya que no puede existir el uno sin el otro. Cuando los consideramos como lo masculino y lo femenino no nos referimos tanto a individuos macho y hembra como a las características dominantes en —aunque no limitadas a— cada uno de los dos sexos. Obviamente, el macho posee un pene convexo y la hembra una vagina cóncava y aunque la gente ha considerado que el primero significa posesión y la segunda privación (el concepto freudiano de «envidia del pene»), cualquier tonto sería capaz de reconocer que lo que penetra no puede existir sin lo penetrado y que un exuberante membrum virile no sirve de nada si no hay donde ponerlo, y viceversa[1]. Pero el individuo macho no debe descuidar a su componente hembra, así como la hembra no debe descuidar al macho. Con respecto a esto, Lao-tzu dice:</p>



<p>Quien tiene conciencia del Principio Masculino y conserva el Principio Femenino es como un cauce profundo que atrae a todo el universo hacia él.</p>



<p>Siendo cauce profundo la Eterna Virtud no lo abandona[2]</p>



<p>El yang y el yin son principios, no hombres y mujeres, y por ello no pueden existir verdaderas relaciones entre el macho afectadamente vigoroso y la hembra afectadamente endeble.</p>



<p>𝘼𝙇𝘼𝙉 𝙒𝘼𝙏𝙏𝙎<br>𝘌𝘭 𝘊𝘢𝘮𝘪𝘯𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘛𝘢𝘰<br>𝘊𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘭𝘢𝘣𝘰𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦𝘭 𝘈𝘭 𝘊𝘩𝘶𝘯𝘨-𝘭𝘪𝘢𝘯𝘨 𝘏𝘶𝘢𝘯𝘨</p>



<p>𝐼𝑚𝑎𝑔𝑒𝑛 𝑔𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝐼𝐴</p>
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		<title>Verbo Iniciático &#124; 08 de Abril de 2026</title>
		<link>https://masoneriaenpuebla.org/2026/04/08/verbo-iniciatico-080426/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Soberano Gremio de Artífices]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Apr 2026 13:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El Verbo Iniciático]]></category>
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					<description><![CDATA[𝟮. 𝗘𝗹 𝗳𝗶𝗿𝗺𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘆 𝗹𝗼𝘀 𝗺𝗲𝘁𝗮𝗹𝗲𝘀 Otra idea que circulaba en el siglo XVI es aquella sobre la relación entre los astros y los metales. Los filósofos de la Antigüedad, así como los alquimistas, afirmaban que la intervención del firmamento era necesaria en la generación de los metales y creían en la existencia de una [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>𝟮. 𝗘𝗹 𝗳𝗶𝗿𝗺𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘆 𝗹𝗼𝘀 𝗺𝗲𝘁𝗮𝗹𝗲𝘀</p>



<p>Otra idea que circulaba en el siglo XVI es aquella sobre la relación entre los astros y los metales.</p>



<p>Los filósofos de la Antigüedad, así como los alquimistas, afirmaban que la intervención del firmamento era necesaria en la generación de los metales y creían en la existencia de una relación estrecha entre los planetas y los metales. El filósofo neoplatónico Proclo escribía: “El oro natural, la plata o cada uno de los metales, así como todas las otras substancias, son engendradas en la tierra bajo la influencia de ciertas divinidades celestes y de sus emanaciones. El Sol produce el oro, la Luna la plata, Saturno el plomo y Marte el hierro” (citado por Hutin 1951: 75).</p>



<p>Los alquimistas distinguieron siete metales, dos perfectos vale decir inalterables, el oro y la plata, y cinco metales imperfectos: cobre, hierro, estaño, plomo y mercurio (argén vivo), simbolizados respectivamente por Venus, Marte, Júpiter, Saturno y Mercurio. Durante la Edad Media esta idea cobró mucha importancia y se mantuvo en vigencia durante siglos posteriores:</p>



<p>El Berbüchlein (1505) recuerda las tradiciones según las cuales los astros rigen la formación de los metales. La plata crece bajo la influencia de la Luna. Y los filones son más o menos argentíferos según su situación en relación a la dirección “perfecta” marcada por la posición de la Luna (Ibid., p. 422). El mineral de oro crece, por supuesto, bajo la influencia del Sol. (&#8230;) El Berbüchlein explica igualmente el nacimiento de los minerales de cobre bajo la influencia del planeta Venus, el del hierro por la influencia de Marte, y el del plomo por la influencia de Saturno (Eliade 1977: 40).⁶</p>



<p>Si bien, como hemos visto, encontramos huellas de ciertas concepciones alquímicas o de la Antigüedad en Alonso Barba, por el contrario éste se opone a las ideas que corrientemente eran admitidas en la época sobre la influencia de los astros en la génesis de los metales. En su Arte, expone dos razones que contradicen esta idea: primero el descubrimiento en los montes de Bohemia de un octavo metal, el bismuto, que él considera entre el estaño y el plomo, siguiendo en esto a Agricola que fue el primero en distinguir el bismuto como un metal particular, y luego la ausencia de una correspondencia entre el número de planetas y el de los metales (Alonso Barba 1992: lib. I, cap. XXII, 41–42).</p>



<p>Esta idea sobre la influencia de los astros en la generación de los metales fue, sin embargo, aceptada por Cobo, quien afirmaba:</p>



<p>Siete son las diferencias específicas en que se divide todo género de metales; conviene a saber: oro, plata, azogue, cobre, hierro, estaño y plomo; en la generación de cada uno de los cuales influye un planeta, comunicándole su fuerza y actividad cada a aquel metal con quien tiene más analogía y afinidad. El oro recibe del Sol, todas sus buenas cualidades que tiene, sobre la plata predomina la Luna; Mercurio cuya naturaleza es influir mudanza, tiene especial cuidado del azogue, y así entre ambos son bulliciosos e inconstantes, al cobre asiste Venus; al hierro, Marte; al estaño, Júpiter, y finalmente al plomo, el pesado y frío Saturno” (Bernabé Cobo 1964: lib. III, cap. XXXIV, 136).</p>



<p>Estas diferencias de apreciación en cuanto a la influencia de los astros en la generación de los metales entre estos dos representantes de la Iglesia en el Nuevo Mundo pueden dejarnos perplejos. En realidad, no son sorprendentes. Cobo era un naturalista que poseía un conocimiento general sobre los minerales, y a pesar de haber recorrido algunas minas y haber residido en Oruro no se especializó en el estudio de los minerales; al parecer no tuvo contacto con los grandes cambios científicos del siglo XVI. Por el contrario, Alonso Barba consagró su vida a las minas y a la metalurgia y estaba muy al día con la literatura que trataba sobre los fenómenos naturales, como lo muestran sus referencias al bismuto de Agricola y al Sidereus Nuncius de Galileo.</p>



<p>𝙇𝙪𝙞𝙨 𝙈𝙞𝙡𝙡𝙤𝙣𝙚𝙨 𝙁𝙞𝙜𝙪𝙚𝙧𝙤𝙖</p>



<p>𝘌𝘭 𝘴𝘢𝘣𝘦𝘳 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘫𝘦𝘴𝘶𝘪𝘵𝘢𝘴, 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢𝘴 𝘯𝘢𝘵𝘶𝘳𝘢𝘭𝘦𝘴 𝘺 𝘦𝘭 𝘕𝘶𝘦𝘷𝘰 𝘔𝘶𝘯𝘥𝘰</p>



<p>#masoneria #metales #jesuitas #saber #metales #firmamento #ArteReal #soberanogremio</p>



<p>𝐼𝑚𝑎𝑔𝑒𝑛 𝑔𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝐼𝐴</p>
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		<item>
		<title>Verbo Iniciático &#124; 07 de Abril de 2026</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Soberano Gremio de Artífices]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 13:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El Verbo Iniciático]]></category>
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					<description><![CDATA[𝗘𝗹 𝗹𝗶𝗯𝗿𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗔𝗽𝗼𝗰𝗮𝗹𝗶𝗽𝘀𝗶𝘀: 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝘃𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗦𝗮𝗻 𝗝𝘂𝗮𝗻. El libro del Apocalipse nos situa en la segunda generación después de Jesús, cuando el cristianismo se había establecido ya con fuerza fuera de los límites geográficos de Palestina. Con toda probabilidad, la obra fue compuesta en las postrimerías del reinado del emperador Domiciano, alrededor del [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>𝗘𝗹 𝗹𝗶𝗯𝗿𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗔𝗽𝗼𝗰𝗮𝗹𝗶𝗽𝘀𝗶𝘀: 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝘃𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗦𝗮𝗻 𝗝𝘂𝗮𝗻.</p>



<p>El libro del Apocalipse nos situa en la segunda generación después de Jesús, cuando el cristianismo se había establecido ya con fuerza fuera de los límites geográficos de Palestina. Con toda probabilidad, la obra fue compuesta en las postrimerías del reinado del emperador Domiciano, alrededor del año 95 de nuestra era. A todas luces, el autor era un cristiano de origen judío y palestino; además su griego extraño y poco gramatical sugiere que solía pensar en hebreo o en arameo. Se hace llamar Juan, y tradicionalmente se le ha identificado con el apóstol Juan, hijo de Zebedeo. Esta atribución, que diversos Padres de la Iglesia de los siglos I y II aceptaron sin vacilar, fue responsable en parte de la inclusión del Apocalipsis en el canon del Nuevo Testamento, e incluso en la actualidad, la mayor parte de los estudiosos la defienden. No obstante, lo más probable es que sea falsa. Ningún pasaje de la obra hace suponer que se trata de la obra de un apóstol; además, ello supondría que el apóstol compuso tan mencionada obra cuando contaba ochenta y cinco años de edad o más. Es más probable que el Juan en cuestión fuera un profeta itinerante, tal vez un hombre carismático, que al parecer recorrió las iglesias de la provincia romana de Asia, que comprendía aproximadamente la costa occidental de la actual Turquía.</p>



<p>El libro iba destinado a cristianos que aún se sintieran como judíos, es decir, como los únicos judíos verdaderos, pues los demás constituían “la sinagoga de Satán”. El carácter judío de la obra aflora en todos sus pasajes. No sólo se halla bajo la influencia de los apocalipsis judíos, sino que muchos pasajes están traducidos directamente de la Biblia hebrea, y además contiene más de trescientas referencias a Daniel, Isaías, el Segundo Isaías, Jeremías, Ezequiel y Zacarías.</p>



<p>El reciente resurgimiento del culto del emperador de Roma, especialmente de Domiciano (81–96 d.C.), escandalizó a San Juan, pero lo que lo escandalizó aún más fue la participación cristiana en tal culto. La probable excusa de que el emperador romano recibía culto sólo como siervo de Dios, le resultaba inaceptable. Para un religioso carismático como él, incluso la medida “normal” de disposición humana de hacer concesiones debía ser condenada como inspirada por los poderes diabólicos. Todos aquellos que no vivían según las estrictas pautas marcadas por el heroísmo religioso recibían el calificativo de “tibios”, y se encontraban ya en las garras de Satán. San Juan luchó contra cualquier concesión hacia el culto y la cultura paganos. Su inflexible actitud le ocasionó conflictos no sólo con sus compañeros de religión sino también con las autoridades romanas. Su exilio en la isla de Patmos, en el Mediterráneo, y el martirio de uno de sus amigos no hicieron más que agudizar su actitud crítica; desde Patmos, san Juan escribió el Apocalipse como una llamada al fin de la participación de los cristianos en la cultura pagana.</p>



<p>Gran parte de los escritos de San Juan versan sobre la participación cristiana en un conflicto único entre las fuerzas de Dios y de Satán (versión cristiana del antiguo mito del combate), representado este último por el imperio romano. Finalmente, sin embargo, Dios derribará el sistema político pagano y establecerá un orden nuevo y eterno. Su narración de la batalla se enmarca cuidadosamente entre dos visiones del cielo. El libro se abre con una visión de la liturgia celestial, a la que se le permite asistir, y finaliza con otra liturgia: la de la nueva y eterna Jerusalén en la que cielo y tierra son una misma realidad. El esplendor y dignidad del culto celestial sirve de poderoso contraste al terrible mundo de la persecución, sangre derramada, guerra e idolatría.</p>



<p>𝘼𝙡𝙛𝙧𝙚𝙙𝙤 𝘾𝙤𝙧𝙫𝙖𝙡𝙖́𝙣<br>𝘌𝘭 𝘔𝘢𝘴𝘰́𝘯 𝘺 𝘋𝘪𝘰𝘴<br>(𝘌𝘭 𝘋𝘪𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘮𝘢𝘴𝘰́𝘯 𝘩𝘢 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘥𝘰)</p>



<p>𝐼𝑚𝑎𝑔𝑒𝑛 𝑔𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝐼𝐴</p>
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		<item>
		<title>Verbo Iniciático &#124; 06 de Abril de 2026</title>
		<link>https://masoneriaenpuebla.org/2026/04/06/verbo-iniciatico-060326-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Soberano Gremio de Artífices]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Apr 2026 13:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El Verbo Iniciático]]></category>
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					<description><![CDATA[𝗘𝗟 𝗖𝗟𝗨𝗕 𝗗𝗘𝗟 𝗙𝗨𝗘𝗚𝗢 𝗗𝗘𝗟 𝗜𝗡𝗙𝗜𝗘𝗥𝗡𝗢«Hijo de Caín, sufre tu destino,llévalo con frente imperturbable&#8230;Cuando ya no estés sobre la tierra,la milicia de los obreros se unirá bajo tu nombre,y la falange de los trabajadores, de los pensadores,abatirá un día el poderío ciego de los reyes,esos ministros despóticos de Adonai.Ve, hijo mío, cumple tu destino.» Gérard [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>𝗘𝗟 𝗖𝗟𝗨𝗕 𝗗𝗘𝗟 𝗙𝗨𝗘𝗚𝗢 𝗗𝗘𝗟 𝗜𝗡𝗙𝗜𝗘𝗥𝗡𝗢<br>«Hijo de Caín, sufre tu destino,<br>llévalo con frente imperturbable&#8230;<br>Cuando ya no estés sobre la tierra,<br>la milicia de los obreros se unirá bajo tu nombre,<br>y la falange de los trabajadores, de los pensadores,<br>abatirá un día el poderío ciego de los reyes,<br>esos ministros despóticos de Adonai.<br>Ve, hijo mío, cumple tu destino.»<br><br>Gérard de Nerval, Viaje a Oriente</p>



<p>Julio de 1747. Londres, Inglaterra</p>



<p>Entre 1726 y 1747, Richard Holbein no envejeció gracias al elixir del conde de Saint-Germain y pudo proseguir la búsqueda de la palabra perdida, que tenía que conducirlo hasta la tumba de Hiram Abiff y el ansiado tesoro. En esa búsqueda, acudió a la logia masónica como Aprendiz, fue iniciado Compañero en 1732, acudió a las reuniones de la logia como Compañero un par de años más y estuvo afiliado al Club del Fuego del Infierno desde 1731 hasta 1746, y después se tomó un año sabático.</p>



<p>Lo cierto es que el paso por la masonería de la Gran Logia y el Club del Fuego del Infierno no le sirvió a Richard para descubrir la anhelada palabra perdida; en realidad, sólo le ayudó a averiguar hacia dónde tenía que ir encaminada su búsqueda y a despertar las primeras sospechas de aquellos que no entendían por qué motivos seguía siendo un joven, casi veinte años después de su iniciación masónica.</p>



<p>La lista de palabras masónicas y los comentarios sobre las mismas que elaboró Richard como posibles candidatas a la palabra perdida mientras ostentó los dos primeros grados (Aprendiz y Compañero) de la Gran Logia era la siguiente:</p>



<p>La logia</p>



<p>La logia es el templo donde los masones se reúnen y celebran sus ceremonias y asambleas. La palabra logia significa «la casa de madera o de piedra donde los obreros trabajan al abrigo de la intemperie».</p>



<p>La palabra logia se relaciona con la palabra sánscrita loka, que significa «mundo», y deriva de la raíz lok, «ver», en alusión a la Luz.</p>



<p>Simbólicamente, la logia se extiende a lo largo de Oriente y Occidente, a lo ancho desde el septentrión al mediodía, y en profundidad desde la superficie al centro de la Tierra, y su altura llega hasta las estrellas. No parece que tenga relación con un lugar. Descartada.</p>



<p>Columnas de la logia</p>



<p>Las columnas son el soporte de las construcciones en los diferentes niveles. En la tradición judeocristiana son el símbolo de conexión entre lo alto y lo bajo.</p>



<p>Las columnas del templo de Salomón eran de cedro y de bronce. Las dos columnas de la logia masónica (Jakin y Boaz), señaladas con las letras «J» y «B», simbolizan los dos principios: el masculino y el femenino, el positivo y el negativo, la derecha y la izquierda&#8230;</p>



<p>La logia masónica posee otras cuatro columnas, denominadas «columnas de orden»: la corintia, la jónica y la dórica, es decir, las columnas de la sabiduría, la fuerza y la belleza. La cuarta columna permanece invisible, ya que se trata de la inteligencia suprema.</p>



<p>En un principio, pensé en la posibilidad de que Boaz o Jakin pudieran ser la palabra perdida, pero luego me di cuenta de que jamás sería tan fácil de encontrar. La palabra perdida está más oculta, es menos accesible.</p>



<p>Boaz o Booz</p>



<p>Nombre de una de las columnas del templo de Jerusalén en los tiempos de Salomón. Estaba colocada en el pórtico del templo. Fue fundida por Hiram Abiff por orden de Salomón. En hebreo venía a significar algo así como «fuerza eterna», aunque en la masonería era una palabra sagrada. Por lo dicho antes, está descartada.</p>



<p>Jakin</p>



<p>Nombre de otra de las columnas del templo de Jerusalén en los tiempos de Salomón. También estaba colocada en el pórtico del templo, gracias a la labor constructora de Hiram Abiff. Significa firmeza, estabilidad y fuerza, y también puede significar «mi fuerza está en Dios». Descartada por el razonamiento expuesto más arriba.</p>



<p>Letra G</p>



<p>Según los rituales masónicos ingleses, representa a Dios (God es «Dios» en inglés). Cuando se invierte la palabra god se obtiene dog, es decir, «perro». Curiosamente, el primer Dios de la humanidad fue un perro llamado Sirio, «el Sol detrás del Sol».</p>



<p>Es posible que se trate de una palabra perdida, pero no sirve como topónimo indicativo de la zona donde puede estar la tumba. Descartada.</p>



<p>Oriente</p>



<p>Es la dirección por donde sale el Sol y, por ello, de donde proviene la Luz. Según la tradición, hay dos corrientes: la oriental y la occidental. En Oriente, la metafísica domina a la lógica. En Occidente, domina la lógica desligada de todo principio metafísico.</p>



<p>En el templo masónico, la zona oriental acoge al Venerable Maestro o Gran Maestro, y en ella se encontraba el sancta sanctorum del templo de Salomón.</p>



<p>El Oriente eterno es aquel que acoge a los masones fallecidos, en un nivel distinto. Da la impresión de que «Oriente» no define demasiado y no es la palabra perdida que debe conducir a la tumba de Hiram Abiff y al tesoro.</p>



<p>Para Richard resultaba evidente que aquellas palabras no eran la palabra perdida que debía conducirlo a la tumba de Hiram Abiff y al tesoro de los tesoros. De hecho, estuvo realizando combinaciones y pruebas múltiples con todas ellas, como la inversión de las letras, típica en hebreo y las lenguas semíticas, pero no fue capaz de encontrar una sola pista.</p>



<p>Incluso en un momento dado, también se planteó la posibilidad de que la palabra perdida fuera el nombre Hiram Abiff, pero finalmente pensó que no había llegado el momento de tratar ese nombre y esa posibilidad, ya que según le habían comentado algunos hermanos de la Gran Logia los misterios del personaje H. A. pertenecían al grado siguiente del que él poseía, el de Maestro Masón.</p>



<p>Sin embargo, un hermano le entregó una curiosa historia-leyenda de Hiram Abiff que sí le hizo sentir que en ella podía estar el camino de lo que precisaba encontrar, no la palabra perdida, sino un principio o la ruta para llegar a ella. El texto relacionaba a Hiram Abiff nada más y nada menos que con una apasionante tradición luciferina repleta de nombres y frases extrañas, que podían desvelar el camino que conducía a la palabra perdida y al lugar donde se encontraba la tumba de Hiram Abiff y el tesoro de todos los tesoros.</p>



<p>El texto era el siguiente:</p>



<p>LA LEYENDA DE HIRAM ABIFF</p>



<p>«Hiram Abiff, algo desolado por el fracaso momentáneo en la construcción del templo, se retiró llorando, y entonces soñó el sueño más importante de su vida, el cual le transmitió la tradición luciferina más pura y excelsa:</p>



<p>»De la fundición que brilla enrojecida en las tinieblas de la noche se alza una sombra luminosa. El fantasma avanza hacia Hiram, que lo contempla con estupor. Su busto gigantesco está presidido por una dalmática sin mangas; aros de hierro adornan sus brazos desnudos; su cabeza bronceada, enmarcada por una barba cuadrada, trenzada y rizada en varias filas, va cubierta por una mitra de plata dorada; sostiene en la mano un martillo de hierro. Sus ojos, grandes y brillantes, se posan con dulzura en Hiram y, con una voz que parece arrancada de las entrañas del bronce, le dice:</p>



<p>—Reanima tu alma, levántate, hijo mío. Ven, sígueme. He visto los males que abruman a mi raza y me he compadecido de ella…</p>



<p>—Espíritu, ¿quién eres? —pregunta Hiram.»</p>



<p>𝙂𝘼𝘽𝙍𝙄𝙀𝙇 𝙇𝙊́𝙋𝙀𝙕 𝘿𝙀 𝙍𝙊𝙅𝘼𝙎 | 𝙈𝘼𝙍𝙏𝘼 𝙍𝙄𝙀𝙍𝘼<br>𝘌𝘓 𝘐𝘕𝘐𝘊𝘐𝘈𝘋𝘖 𝘔𝘈𝘚𝘖́𝘕𝘐𝘊𝘖<br>𝘛𝘙𝘈𝘚 𝘌𝘓 𝘚𝘌𝘊𝘙𝘌𝘛𝘖 𝘋𝘌 𝘓𝘈 𝘔𝘈𝘚𝘖𝘕𝘌𝘙𝘐́𝘈, 𝘓𝘖𝘚 𝘙𝘖𝘚𝘈𝘊𝘙𝘜𝘊𝘌𝘚 𝘠 𝘓𝘖 𝘚𝘐𝘓𝘓𝘜𝘔𝘐𝘕𝘈𝘛𝘐</p>



<p>𝐼𝑚𝑎𝑔𝑒𝑛 𝑔𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝐼𝐴</p>
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