La muerte es Maestro de Maestros, no es sombra, no es castigo. Quien la acepta es porque entiende que de ella no se huye, ni se negocia, ni se soborna.

Se recibe de ella su mayor beneficio: una Libertad desnuda, que no depende del salario, ni del aplauso, ni del tiempo.
El cráneo reposa en silencio, este espejo no tendrá piedad. Aquí el Iniciado aprende que el ego inferior; nunca sobrevive, porque toda máscara cae.

El Memento Mori no hiere, más bien enseña que el tiempo es breve, y por lo mismo: sagrado.

Cada instante es piedra bruta del Templo, cada día es golpe de cincel. Por eso nos libera del miedo, de la dependencia, del orgullo y de todas las cadenas que atan, al que aún teme perder.
Aquí nace el verdadero Maestre, aquí te enteras que no es el que acumula grados, sino el que ha muerto en vida y ha regresado consciente.

Ten presente tu muerte Hermano, para honrar tu vida. Vive sin reserva entre la Escuadra y el Compás para trascender tu muerte.

Pero sobretodo sé consciente de tu espíritu, porque ese, ese hermanito, jamás morirá.
𝐼𝑚𝑎́𝑔𝑒𝑛𝑒𝑠 𝑔𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑑𝑎𝑠 𝑐𝑜𝑛 𝐼𝐴

