Verbo Iniciático | 09 de Marzo de 2026

CONTRA LA CUARTA MEDITACIÓN
De lo verdadero y de lo falso

1. Comenzáis esta meditación con un resumen de las cosas que pensáis haber demostrado antes suficientemente, y por cuyo medio creéis haber abierto el camino para llevar más adelante nuestros conocimientos. A fin de no retrasar tan buen propósito, no insistiré aquí en que debíais haberlas demostrado más claramente; bastará con que recordéis lo que se os ha concedido, y lo que no lo ha sido, por miedo a que hicierais de ello un prejuicio.

Continuando después vuestro razonamiento, decís que es imposible que Dios os engañe nunca, y, a fin de excusar esa facultad falaz y sujeta a error que de Él habéis recibido, le echáis la culpa a la nada, cuya idea decís que se presenta a menudo a vuestro pensamiento, y de la que sois de algún modo partícipe, siendo como sois un término medio entre ella y Dios. El razonamiento es muy hermoso; mas sin pararme a decir que es imposible explicar la idea de la nada, ni cómo la concebimos, ni en qué participamos de ella, ni otras muchas cosas, advertiré tan sólo que esa distinción para nada obsta a que Dios haya podido dar al hombre una facultad de juzgar exenta de error. Pues aunque no hubiera sido infinita, podría haber sido tal que nos hubiera impedido consentir en el error: de suerte que, aquello que conociésemos, lo conociésemos muy clara y distintamente, y de aquello que no conociésemos, no formásemos juicio alguno que nos obligara a creer algo determinado acerca de ello.

Y haciéndoos esa objeción a vos mismo, decís que no es extraño que seáis incapaz de comprender por qué Dios ha procedido como lo ha hecho. Muy bien dicho; empero, sí es extraño que poseáis una verdadera idea, la cual os representa un Dios omnisciente, omnipotente y sumamente bueno, y, sin embargo, veáis que alguna de sus obras no está acabada: de manera que, habiendo podido hacerlas más perfectas, y no habiéndolo hecho así, parece ello señal de que le ha faltado conocimiento, o potencia, o voluntad; y, si sabiendo y pudiendo hacerlo, no ha querido, habría preferido la imperfección a la perfección, siendo así Él mismo imperfecto, al menos en esto.

Imagen generada con IA

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio esta protegido por reCAPTCHA y laPolítica de privacidady losTérminos del servicio de Googlese aplican.

WhatsApp chat