𝗘𝗟 𝗔𝗦𝗣𝗘𝗖𝗧𝗢 𝗔𝗦𝗧𝗥𝗔𝗟 𝗗𝗘 𝗜𝗦𝗛𝗧𝗔𝗥
Entre los semitas occidentales²⁹, los árabes preislámicos merecen especial atención por su tradicional veneración del lucero del alba. Diversas fuentes textuales constatan, en efecto, la presencia de Ashtar en los panteones árabes preislámicos del norte y del sur, aunque su directa identificación con Venus se atestigua taxativamente en el sur de Arabia en donde, con toda probabilidad, los pobladores del desierto le han rendido culto desde tiempo inmemorial.
Se ha afirmado que un rasgo distintivo de la tradición religiosa del desierto es la veneración de los cuerpos celestes, particularmente la Luna, el Sol y Venus, como estrella de la mañana y de la tarde³⁰. El lugar que ocupa Ashtar-Venus en esta tríada celeste es sin duda preeminente, pues ha determinado tradicionalmente la mitología y la religión del desierto. Diversas pruebas ilustran esta preeminencia de Venus: por ejemplo, cuando Ashtar es nombrado en inscripciones árabes preislámicas junto a otros dioses, se encuentra muy frecuentemente en primer término³¹; también, en textos sudarábigos, Ashtar aparece caracterizado como feroz y flameante estrella de la mañana o, más indulgente, como estrella de la tarde³². Estas concepciones cosmogónicas pudieron ejercer gran influencia en el norte de Siria, pues algunas fuentes ugaríticas parecen reproducir la mitología de los árabes del sur³³. En este sentido, los estudios realizados sobre Ashtar y Ashtarté en Ugarit han llevado a algunos estudiosos a suponer que ambas divinidades pertenecerían a un grupo de dioses originarios de un antiguo sustrato de pueblos y culturas nómadas del desierto. Emigrados a áreas no originarias de su culto, se convirtieron, en el transcurso de pocas generaciones, en divinidades de segundo rango en los mitos locales. Ello justificaría que, aunque en la mitología de Ras Shamra persista una fuerte tradición del desierto, el carácter astral de Ashtar y Ashtarté se vea relegado a un claro segundo plano³⁴.
𝗘𝗟 𝗖𝗔𝗥𝗔́𝗖𝗧𝗘𝗥 𝗔𝗦𝗧𝗥𝗔𝗟 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗜𝗦𝗛𝗧𝗔𝗥 𝗦𝗜𝗥𝗜𝗔
La veneración a Ashtar-Venus en Siria debió de caer en decadencia antes de mediados del III milenio a. de C. La devoción popular por el planeta se mantuvo, no obstante, en la antigua tradición de algunos nombres personales evocadores del astro que, en virtud de las escasas pruebas disponibles, parecen reflejar un reducto de usos antiguos desconectado ya de sus referencias originales.
Los antropónimos acadios occidentales revelan, de hecho, escasas pruebas sobre la Ishtar siria encarnando a Venus. Sólo unos pocos nombres teóforos de Mari recuerdan su aspecto astral. Nombres amoritas como: «Ishtar, tú sales» o «Ishtar está en las alturas» parecen describir a Ishtar-Venus en género femenino. Sin embargo, el nombre: «Ishtar (es brillante)» llevado por una mujer frente a una forma femenina homónima, así como: «Ishtar es mi luz» o «Ishtar es mi sol» podrían describir a Venus en un género masculino, característico del dominio semítico occidental. Tales pruebas son sin embargo demasiado inseguras para sostener la hipótesis de la supervivencia en Mari de la devoción por el Venus masculino. En todo caso, dichos nombres responderían, más bien, a una perpetuación de antiguos nombres amoritas caídos en desuso en la tradición onomástica.
Una situación análoga sucede en Emar, en donde el nombre personal: «Ashtar salió» recuerda el género masculino y la naturaleza astral de un dios devaluado en el panteón local. No obstante, la personalidad estelar de Ashtar se mantuvo allí (como se ha visto en el análisis de los textos) más consolidada que en otras partes de Siria.
𝙅𝙪𝙖𝙣 𝘾𝙖𝙧𝙡𝙤𝙨 𝙊𝙡𝙞𝙫𝙖 𝙈𝙤𝙢𝙥𝙚𝙖́𝙣
𝘌𝘚𝘛𝘜𝘋𝘐𝘖𝘚 𝘖𝘙𝘐𝘌𝘕𝘛𝘈𝘓𝘌𝘚 3
𝘌𝘓 𝘊𝘜𝘓𝘛𝘖 𝘚𝘐𝘙𝘐𝘖 𝘋𝘌 𝘐𝘚𝘏𝘛𝘈𝘙
𝐼𝑚𝑎𝑔𝑒𝑛 𝑔𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝐼𝐴

