V E N G A N Z A
No por odio, no por ira,
sino por fidelidad al símbolo,
levanto mi espada contra el fanatismo, la hipocresía y la tiranía.
indoeuropeo deik o dike/ mostrar, indicar la verdad.
griego Dike Diosa de La Justicia
dikaiosynē/ justicia interior, veredicto, vindicación.
latín vindicare/ proclamar la fuerza o declarar el poder justo
Por lo complejo de la evolución del concepto Venganza, la estudiaremos con más profundidad, partiendo de sus dos elementos base, el prefijo vim y el sufijo dicare. Dónde vim es acusativo de vis denotando fuerza, poder, violencia legítima, y dicare es declarar, proclamar, consagrar, dedicar solemnemente.
Luego entonces, vindicare literalmente es; proclamar la fuerza o declarar el poder justo. Lo anterior, en el latín clásico, tiene varias acepciones que llegan al mismo núcleo simbólico. Primero se refiere a reclamar justicia o reivindicar un derecho legítimo, segundo, es el proteger, como acto protector del vulnerable y, por último, que es lo que hoy nos motiva a escribir desde su real y primer significado, es la VENGANZA como quien una ofensa o daño con fuerza proporcional, y que en consecuencia se fue adaptando en otro tenor como lo fue el liberar o emancipar, a un esclavo o castigar justamente como restauración del orden.
Y en su uso más profundo y esotérico, Vindicare, no es una venganza “pasional”: es todo un acto ritual, legal y moral de restauración del equilibrio. Lo que implica que la fuerza no se ejerce por impulso, sino por principio. Por ende, para el Iniciado, es el acto que, ante el caos o la injuria, no responde con ira, sino con una fuerza interna y sabia, para restaurar el equilibrio.
Vindicare, por tanto, en su origen no implicaba devolver daño, sino: Indicar que algo ha salido del orden, y señalar cómo debe restaurarse. Por eso en el Derecho romano, es que vindicare era una acción civil para reclamar lo justo, la posesión legítima y el derecho propio vulnerado. Un ejemplo clásico es actio vindicatio que significa reclamar una propiedad usurpada. Un dato interesante en este tema del Derecho Romano, es que en el vindicare, también hay un término técnico para reclamar la posesión de algo o alguien con el bastón de la vindicatio denominado la vindicta que era un bastón de varilla blanca usado por el magistrado para tocar simbólicamente al esclavo durante su manumisión o liberación, o sea La Venganza liberaba al esclavo. No lo mataba. Liberar era vindicar.
Y desde la visión simbólica, la Venganza no es una acción violenta, sino el retorno de la espada al eje. Es el restablecimiento de la Ley en el mundo, no por rabia, sino por honor a la Arquitectura Sagrada. Así en términos iniciáticos, el mal no debe ser eliminado con ira, sino debe ser neutralizado con simetría, porque la venganza justa es la restauración del símbolo cuando ha sido profanado.
Por ende, los Iniciados sabemos que la Espada no se desenvaina para herir, sino para alinear, así como el Fuego no se enciende para ver el mundo arder, sino para renovar o purificar.
A nivel de cultura general, existen datos colectivos de cómo diferentes culturas han ejercido la Venganza, el más conocido y mal interpretado se da en Mesopotamia y es conocido como el Código de Hammurabi, ya que el “Ojo por ojo, diente por diente”, se ha tomado como venganza literalmente, siendo que este principio era una fórmula de simetría compensatoria, para frenar venganzas ilimitadas.
Y en el caso de los Hebreos, en la Torá tenemos a Goel haDám, el Vengador de sangre. Lo anterior se referíaa quesolo un pariente próximo podía vengar la muerte de un hermano, pero solo si no existía refugio en ciudades sagradas. Es decir, si el asesino huía a un Ir Miklat o ciudad de refugio, no podía ser ejecutado. Y esto no era venganza impulsiva, era una restitución dentro de la ley ritual.
Ya en la Grecia antigua, aparecen las Erinias o diosas vengadoras, que persiguen crímenes de sangre no redimidos. Pero en la Orestíada de Esquilo, al final, las Erinias se transforman en Euménides o las benévolas, porque aquí la venganza pasa de lo personal a lo institucional, ya quenace el tribunal sagrado de los arcontes.
Entremos en terreno Iniciático. Mencionamos que la venganza en las primeras tribus era un ritual sagrado, jurídico y simbólico, que mantenía el equilibrio cósmico, el honor del linaje y el pacto con los Ancestros. Luego entonces, la Venganza en las Primeras Tribus se basaba en Justicia Ancestral y Armonía Cósmica
Así pues, en los pueblos originarios, como en las tribus de África, Mesopotamia, Arabia, o la Amazonía, la venganza no era personal, sino colectiva, sí, porque el daño a un miembro era una ofensa al clan entero. Era ritualizada, existía un tiempo, lugar y símbolo para ejercerla. Nunca era impulsiva, sino deliberada. Como dato interesante, se realizaba la deliberación muchas veces con máscaras, danzas, cánticos o marcas corporales, y en algunos casos, el vengador se cubría de cenizas o ayunaba antes de hacer justicia.
Y más interesante todavía es que novengarse cuando el honor del clan estaba en juego era considerado un delito espiritual ante los ancestros.
Y ya en una parte de la evolución de Venganza, pasamos a dónde se da la transformación en los Misterios, porque en las Iniciaciones Sagradas se comienza a pulir el Alma tribal hacia una conciencia más elevada, por ejemplo, en los Misterios órficos, Eleusinos, o en el Rito Egipcio, donde la venganza comenzó a sublimarse. Ya que el Iniciado debía vengar el mal en sí mismo, antes que buscar destruir al otro. Aquí nace el simbolismo profundo del Espejo y la Espada, porque se entiende que el profano se venga para equilibrar el mundo exterior, en tanto que el Iniciado se transforma para no repetir el crimen en su interior.
Y en específico, en la Masonería, la Venganza, especialmente en el grado 30°, Caballero Kadosh del REAA, el Iniciado descubre que los asesinos del Verbo no fueron castigados por la justicia humana. Entonces, la Logia exige vengar la Verdad, pero no a través de violencia, sino de realizar una venganza ritual, silenciosa, simbólica e interna. Luego entonces, la venganza para los Iniciados, en algunos ritos, se instruye para ser un acto de reequilibrio del Alma, y nunca una reacción carnal.
Imágenes generadas con IA

