How to Share With Just FriendsHow to share with just friends.
Posted by Facebook on Friday, December 5, 2014
El 𝗰𝗲𝗻𝘁𝗿𝗼 𝘀𝗼𝗹𝗮𝗿 𝗱𝗲𝗹 𝗔𝗹𝗺𝗮 se puede equiparar a la noción de 𝑆𝑒𝑙𝑓 o sí mismo Jungiano (no confundir con Vedanta) y a Tiferet en la Cábala Hermética, esto representa un nivel de conciencia donde se 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗴𝗿𝗮 𝗹𝗮 𝘁𝗼𝘁𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗽𝘀𝗶́𝗾𝘂𝗶𝗰𝗮 bajo una 𝗹𝘂𝘇 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗻𝗮 𝗰𝗼𝗵𝗲𝗿𝗲𝗻𝘁𝗲, 𝗲𝗾𝘂𝗶𝗹𝗶𝗯𝗿𝗮𝗱𝗮 𝘆 𝗰𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗱𝗮.
El 𝙘𝙚𝙣𝙩𝙧𝙤 𝙨𝙤𝙡𝙖𝙧 𝙙𝙚𝙡 𝘼𝙡𝙢𝙖 es una expresión simbólica que alude al punto interior donde la 𝗰𝗼𝗻𝗰𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗶𝗻𝗱𝗶𝘃𝗶𝗱𝘂𝗮𝗹 deja de girar en torno al 𝗱𝗲𝘀𝗲𝗼, al 𝗺𝗶𝗲𝗱𝗼 o la 𝘀𝗼𝗹𝗲𝗱𝗮𝗱, y comienza a 𝑖𝑟𝑟𝑎𝑑𝑖𝑎𝑟 𝑢𝑛𝑖𝑑𝑎𝑑, 𝑒𝑞𝑢𝑖𝑙𝑖𝑏𝑟𝑖𝑜 𝑦 𝑐𝑙𝑎𝑟𝑖𝑑𝑎𝑑.
En occidente la tradición Iniciática nos dice que este 𝘀𝗼𝗹 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗶𝗼𝗿 representa la 𝗮𝗿𝗺𝗼𝗻𝗶́𝗮 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝗹𝗼 𝘀𝘂𝗽𝗲𝗿𝗶𝗼𝗿 𝘆 𝗹𝗼 𝗶𝗻𝗳𝗲𝗿𝗶𝗼𝗿, ya que no es solo espíritu ni solo materia, es más bien un lugar donde ambos se 𝑟𝑒𝑐𝑜𝑛𝑐𝑖𝑙𝑖𝑎𝑛.
Esto también refiere a la 𝗶𝗱𝗲𝗻𝘁𝗶𝗱𝗮𝗱 a revelar del ser, mucho más allá de las personalidades, porque al dejar de lado todas las máscaras se percibe el 𝙮𝙤 𝙚𝙨𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖𝙡. Y así, se descubre la fuente de compasión consciente que se empieza a distinguir de una “emoción pasajera”, porque nos vamos dando cuenta de una ”luz estable” que ordena nuestros pensamientos, palabras y sobre todo nuestras 𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝘆 𝗱𝗲𝗰𝗶𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀.
Al avanzar en esta reflexión, se hace evidente que cuando algunas corrientes lo relacionan con 𝗧𝗶𝗳𝗲𝗿𝗲𝘁, también nos damos cuenta que no hablan de un 𝗽𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗮𝗻𝗮𝘁𝗼́𝗺𝗶𝗰𝗼 𝗻𝗶 𝗽𝘀𝗶𝗰𝗼𝗹𝗼́𝗴𝗶𝗰𝗼 𝗼𝗿𝗱𝗶𝗻𝗮𝗿𝗶𝗼, sino de un 𝙚𝙨𝙩𝙖𝙙𝙤 𝙙𝙚 𝙘𝙤𝙣𝙘𝙞𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖 𝙨𝙤𝙡𝙖𝙧, y este se convierte en el momento en que el 𝗜𝗻𝗶𝗰𝗶𝗮𝗱𝗼 𝗱𝗲𝗷𝗮 𝗱𝗲 𝗯𝘂𝘀𝗰𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗟𝘂𝘇 𝗮𝗳𝘂𝗲𝗿𝗮 y descubre que él mismo debe volverse esa Luz que tanto buscaba.
𝗠𝗮𝘀𝗼𝗻𝗶𝗰𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 hablando este centro bien podría describirse como ese 𝑖𝑛𝑠𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑝𝑖𝑒𝑑𝑟𝑎 𝑦𝑎 𝑛𝑜 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑒𝑠 𝑝𝑢𝑙𝑖𝑑𝑎,
sino que es cuando comienza a 𝑟𝑒𝑓𝑙𝑒𝑗𝑎𝑟 𝑒𝑙 𝑆𝑜𝑙.
En si, el 𝗰𝗲𝗻𝘁𝗿𝗼 en el Árbol no es solo un concepto metafísico, es más bien el lugar de 𝙢𝙚𝙙𝙞𝙖𝙘𝙞𝙤́𝙣 entre lo divino y el Alma humana.
Un dato de interés para profundizar esta comprensión se puede encontrar en la lectura de la mística hebrea estudiada por 𝗚𝗲𝗿𝘀𝗵𝗼𝗺 𝗦𝗰𝗵𝗼𝗹𝗲𝗺, especialmente en
𝑀. 𝑇𝑟𝑒𝑛𝑑𝑠 𝑖𝑛 𝐽𝑒𝑤𝑖𝑠ℎ 𝑀𝑦𝑠𝑡𝑖𝑐𝑖𝑠𝑚, aquí se explica que el punto central del Árbol no describe únicamente una estructura cosmológica,
sino una 𝗲𝘅𝗽𝗲𝗿𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗻𝗰𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮, es decir, que 𝑛𝑜 𝑝𝑒𝑟𝑡𝑒𝑛𝑒𝑐𝑒 𝑑𝑒𝑙 𝑡𝑜𝑑𝑜 𝑎𝑙 𝑐𝑖𝑒𝑙𝑜 𝑛𝑖 𝑑𝑒𝑙 𝑡𝑜𝑑𝑜 𝑎 𝑙𝑎 𝑡𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎.
Nos dice que no es solo 𝗲𝗺𝗮𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗶𝘃𝗶𝗻𝗮 𝗻𝗶 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝗽𝘀𝗶𝗰𝗼𝗹𝗼𝗴𝗶́𝗮 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗮. Sino que es el lugar donde ambos se reconocen mutuamente.
Ahí, en el centro 𝗱𝗼𝗻𝗱𝗲 𝗲𝗹 𝗰𝗶𝗲𝗹𝗼 𝗻𝗼 𝗱𝗼𝗺𝗶𝗻𝗮 𝘆 𝗹𝗮 𝘁𝗶𝗲𝗿𝗿𝗮 𝗻𝗼 𝗮𝘁𝗮, el Alma es donde descubre que la 𝗟𝘂𝘇 𝗻𝗼 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗶𝗲𝗻𝗱𝗲 𝗻𝗶 𝗮𝘀𝗰𝗶𝗲𝗻𝗱𝗲:
simple y llanamente 𝑑𝑒𝑠𝑝𝑖𝑒𝑟𝑡𝑎 𝑒𝑛 𝑠𝑖𝑙𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜 𝑑𝑒𝑛𝑡𝑟𝑜 𝑑𝑒 𝑐𝑎𝑑𝑎 𝐼𝑛𝑖𝑐𝑖𝑎𝑑𝑜.
