Verbo Iniciático | 16 de Marzo de 2026

𝗖𝗮𝗺𝗯𝗶𝗮𝗿 𝗝𝗲𝗿𝘂𝘀𝗮𝗹𝗲́𝗻

Para los palestinos, Jerusalén Oriental no era sólo un lugar sagrado sino también un importante centro comercial, administrativo y cultural, y era la conexión natural para el transporte entre las mitades septentrional y meridional de Cisjordania. Al igual que en la zona de Latrun y otros lugares, en Jerusalén los jefes militares locales tomaron sus propias decisiones y buscaron cambiar la situación sobre el terreno sin molestar las conciencias de sus superiores en el ejército o el gobierno. Así, Chaim Herzog, primer gobernador militar de Jerusalén tras la guerra y futuro presidente de Israel, ordenó, después de visitar por primera vez el Muro de las Lamentaciones, que se retirara un orinal que había en contacto con el Muro. Este cambio trivial e incluso benigno allanó el camino para cambios bastante más significativos y radicales. «Concluimos —recuerda Herzog— que debíamos aprovechar la oportunidad para limpiar toda el área frente al Muro. Era una oportunidad histórica.»[7] Exactamente en frente del Muro de las Lamentaciones se encontraban entonces las más de doscientas casas que formaban el viejo barrio magrebí (el Harat al-Magharibah o barrio marroquí); los musulmanes que lo habitaban eran los últimos beneficiarios de la antigua disposición islámica que lo había creado en el año 1193. Sin embargo, al estar tan cerca del Muro, el barrio magrebí dejaba poco espacio para los judíos que acudían a rezar allí; las postales de antes de 1967 muestran cuán estrecha era entonces el área justo en frente del Muro de las Lamentaciones.

El 10 de junio, en su segunda visita a la zona, el general Herzog, en colaboración con el general Uzi Narkis, ordenó a sus hombres que demolieran todo el barrio magrebí con el fin de crear en frente del Muro una plaza capaz de acoger a varios centenares de personas al mismo tiempo. Herzog reconocería más tarde que carecía de permiso para llevar a cabo la demolición y que tampoco se había tomado la molestia de solicitarlo, y justificó su proceder señalando que le preocupaba perder la oportunidad si tenía que esperar demasiado la aprobación del gobierno. La explicación de Narkis es similar: «En ciertas situaciones, es innecesario involucrar a los grados más altos», escribió.[8] Preocupado por la legalidad del proyecto, el alcalde de Jerusalén Occidental, Teddy Kollek, que acompañó a los generales durante sus visitas a la ciudad, consultó al ministro de Justicia, quien le dijo: «No sé cuál sea la situación legal. Hacedlo rápido y que el Dios de Israel esté con vosotros».[9]

𝘼𝙝𝙧𝙤𝙣 𝘽𝙧𝙚𝙜𝙢𝙖𝙣

𝘓𝘈 𝘖𝘊𝘜𝘗𝘈𝘊𝘐𝘖́𝘕
𝘐𝘴𝘳𝘢𝘦𝘭 𝘺 𝘭𝘰𝘴 𝘵𝘦𝘳𝘳𝘪𝘵𝘰𝘳𝘪𝘰𝘴 𝘱𝘢𝘭𝘦𝘴𝘵𝘪𝘯𝘰𝘴

𝐼𝑚𝑎𝑔𝑒𝑛 𝑔𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝐼𝐴

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