Cátedra

C Á T E D R A

Indoeuropeo Sed/sentarse
griego kathédra
Kata o hacía abajo y hédra o asiento, base o fundamento
latín cathedra

Asiento del que transmite
la palabra sagrada.

La palabra cátedra proviene del Trono de los Iniciados. Su etimología viene del griego kathédra, que significa literalmente asiento o trono. En la antigüedad, solo los grandes Maestros Iniciados podían sentarse en la kathédra, símbolo de autoridad moral, intelectual y claro; espiritual, y no, no académica.

Entonces vamos enfocando a la kathédra como uso exclusivo en las escuelas filosóficas y mistéricas de los Templos egipcios como el asiento del que transmite la palabra sagrada. No era sólo la silla, no era un mueble, no era la decoración sino un estado elevado del Ser. Actualmente decimos ‘da cátedra”, “tomo cátedra” o “tiene cátedra” como si fuese un profesor con elevada capacidad técnica e intelectual, omitiendo o sin recordar que, simbólicamente, significa que se ha sentado en el trono del Logos.

Luego entonces hay que separar, porque no todos los que enseñan han sido entronizados, y no todo trono tiene forma de silla. Y en efecto, Kathédra, entonces, no es solo un asiento, sino el fundamento que desciende, concretamente es el Trono donde se encarna la Autoridad que viene de lo Alto.

Por lo anterior hemos de entender su uso antiguo y de carácter sagrado porque en la escuela Pitágoras y la academia Platónica, hedra símbolo de haber alcanzado la epistḗmē o conocimiento verdadero. Además, la cátedra representaba la culminación del proceso dialéctico, o sea, el que podía sentarse era aquel que había contemplado las Ideas. Hedra, también se refería a la base estable de una figura perfecta. Por eso, en geometría, un hexaedro o cubo es una figura con seis bases. Luego entonces, la Cátedra es la base simbólica donde se asienta la sabiduría con estructura mental. Cabe destacar que, en los Misterios Eleusinos y Egipcios, el Trono no era un objeto físico, sino el símbolo del dominio sobre el Verbo, el Maestro no se sentaba en la Cátedra si no había sido Logosphoros o portador del Verbo. Aquí, en los ritos de Iniciación, el asiento del Hierofante estaba vacío durante casi todo el ritual, sólo al final, cuando el Iniciado había atravesado los Tres Velos del Templo, se le otorgaba el paso para ver al Maestro sentado en su trono. En el cristianismo primitivo, se usó la Cathedra Petri, para designar a la autoridad doctrinal de Pedro, no por su cargo, sino porque hablaba ex cathedra, es decir, desde el Trono de la verdad inspirada o como el oráculo en sí, el oráculo vivo. Citemos: Ex cathedra non loquitur nisi per spiritum, o bien: desde la cátedra no se habla sino por el Espíritu. (Origen de Alejandría, Homilías sobre Ezequiel, siglo III.)

Así pues, al correr el tiempo, es en las universidades medievales, donde el maestro que ocupaba la Cátedra era el eslabón mayor de una cadena iniciática del conocimiento. Pero no todos enseñaban desde la Cátedra, seguía teniendo un tinte exclusivo, para solo aquellos que eran reconocidos como autoritas, o sea, no por rango, sino por Iluminación.

De lo anterior, dejemos claro que la Cátedra no es un simple asiento, sino un lugar exclusivo para el Ser. Es el lugar desde donde el Logos desciende al mundo. Y quien se sienta en la Cátedra, no debe hablar por sí mismo, sino por el Verbo en sí, además, en clave iniciática, solo el que ha sido transformado puede enseñar.

Para concluir, la Cátedra en el lenguaje Iniciático, lo primero que nos va a arrojar para su estudio es; el Trono Interior, ya que en la Masonería Filosófica y ritos de perfección, el Maestro no toma la cátedra hasta haber pasado por la muerte simbólica, posterior a este acto, es que sabrá si puede o no ocupar la Cátedra, por eso quien quiera ocupar la Veneratura debe callar antes de hablar, para ser vehículo del Misterio, qué quiere decir lo anterior, pues que la Cátedra puede leerse alquímicamente como el momento en que el Masón logra la fijación del espíritu en el cuerpo, o más poéticamente cuando el Logos se sienta en la carne.

Así, es que un Maestro Masón que no esté usurpando la plaza, o sea que ha rasgado los velos del Templo, nunca, jamás mostrará la Enseñanza desde su opinión, sino desde la irradiación. Porque recordemos que no cualquiera puede hablar desde la Cátedra, sino sólo aquel que ha bajado a los infiernos y regresado con el Verbo encarnado.

En el Gremio, sentarse en la Catedra implica haber sido quebrado, purificado, vuelto a sellar y otra vez a la Cámara Oscura. Entiéndase, no hacemos Logia por títulos, sino por Fuego. Y siendo la Cátedra del Venerable Maestro el símil más directo de la cátedra en la Masonería es la Cátedra del Rey Salomón, por ser Símbolo de Autoridad, Sabiduría y Liderazgo, y tanto como en una universidad la cátedra representa el lugar del profesor que dirige la enseñanza, también lo es en la Logia, así, la Cátedra del Venerable Maestro simboliza la máxima autoridad dentro del Taller. Desde ahí, el Venerable Maestro preside las tenidas, dirige los trabajos rituales y vela por el cumplimiento de los códigos y tradiciones masónicas. Su Cátedra es el punto desde donde emana la instrucción y la guía moral y filosófica para la Logia.

Luego entonces, el Venerable Maestro es el encargado de dar la Luz a los aprendices y de guiar a los compañeros y maestros en su progreso, es decir, en su búsqueda de la Verdad, asegurando que todos los Trabajos se realicen estén plomo y nivel.

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