I D I O M A
protoindoeuropeo swe / Sí Mismo, lo propio.
griego antiguo idios /propio, privado.
griego clásico idiôma / rasgo distintivo, modo de hablar propio.
latín tardío idiōma / lengua particular de un grupo.
castellano medieval idioma / lengua común de un pueblo, forma de hablar diferenciada.
Una vez abordadas las raíces etimológicas de la palabra idioma, nos centraremos en el griego; idios, que significa: propio, particular o perteneciente a uno mismo, este a su vez viene de la raíz protoindoeuropea swe que significa sí mismo, lo propio o lo que pertenece a uno. Siendo lo anterior lo que conecta el Idioma con la idea primera de identidad del Ser, y no con la mera expresión. Por tanto, el Idioma no era un sistema de signos como hoy, sino la vibración del yo.
Y si sumamos a la raíz weyd, que significa ver, conocer o percibir claramente, y está en palabras como visión o idea, luego entonces el idioma desde su nacimiento es una forma de ver y de saberse a uno mismo.
Así, desde el protoindoeuropeo de lo que pertenece al Sí Mismo, va pasando a lo particular cada vez más hasta consolidarse como modo de hablar propio de una región. En las lenguas romances, el idioma toma forma como lengua nacional o étnica. Sin embargo, pierde paulatina y progresivamente su sentido de signo del Alma.
Ya en la edad moderna, el racionalismo y nación, el idioma se convierte en instrumento de dominio público, más que en vínculo espiritual. y hoy, en esta era digital, con la fragmentación y reprogramación lingüística, el idioma ya no se hereda: se elige, se transfiere, se reinventa o involuciona y se degenera, pero siempre sin duda, es mutante.
El idioma entonces en la Masonería es el Lenguaje, Signo y Silencio del Iniciado. En la tradición masónica, el Idioma no se aprende fuera del Templo Interno, éste se activa dentro del Alma cuando se inicia. El Iniciado entonces reconocerá y recordará por los menos, tres divisiones del Idioma Iniciático; el Idioma Simbólico que se expresa para ser descifrado o desencriptado con herramientas, trazos, números, posiciones, colores, etc. Siguiendo con un Idioma Sagrado, como lo son las Palabras de pase y sagradas, dónde su sacralidad radica en nombres divinos, claves hebreas o griegas, además claro, del Verbo como sustancia espiritual. Y el Idioma del Silencio, a través del cual el Iniciado en reflexión profunda escucha el Idioma Interior:
muy cerca del Logos perdido.
Dejemos claro, que en la Masonería no se enseña como tal un ”idioma” sino que se aprende a entender el Idioma ancestral, ese que habló tu Alma antes de nacer. Hoy en día el Iniciado entiende a la perfección que el idioma profano divide y el idioma iniciático une lo disperso. Así, es que recuperar la Palabra Perdida es recuperar el Idioma que teníamos antes de Babilonia.
Para concluir, el punto crucial seria que el Idioma ancestral no se pronuncia con la lengua, sino con el Ser, y solo los Iniciados lo pueden recordar, porque el Idioma es una memoria que vibra el Universo desde en interior de cada Iniciado en los Misterios.
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