Fiat Lux y la designación simbólica del Año de la Verdadera Luz.

En torno a la celebración mundial del “año nuevo”, como Masones sabemos que nuestros ritos son de transmisión simbólica y gradual, además la mayoría que practica el REAA comprende desde las Cámaras Azules, que no es un rito de renovación calendárica. Ya que nuestro Eje no es el año calendario, nuestro eje obedece a las Iniciaciones, a la pérdida y a la búsqueda, a la restauración y rectificación del hombre. El tiempo profano no nos gobierna, y el año civil no inaugura nada ritual. Tampoco es que se “estrene” el tiempo, sin embargo, sí es un momento de recogimiento dónde se profundiza el estado del Iniciado.

Como Maestros Masones, no celebramos el tiempo profano, no lo medimos para señalar comienzos ni finales. El tiempo para nosotros, enmarca el ejercicio de la responsabilidad ante la Luz, y es dentro de este contexto que se entiende con plenitud la afirmación del Fiat Lux y la designación simbólica del Año de la Verdadera Luz.

Puntualizando, como Masones, no celebramos realmente el Año Nuevo. Más sí reconocemos un cambio de ciclo sobre todo administrativo para organizarse y priorizar nuestros ritos y ceremonias sobre nuestras actividades en el mundo profano, Por tanto, no se inaugura nada, no se consagra nada, no se “enciende” nada. Lo que sí se hace es pronunciar correctamente La Luz; Fiat Lux 6025.

Entiéndase así que Fiat Lux, no es un ritual. Es nuestra fórmula fundacional, y debemos aclarar que 6025 es la cuenta simbólica de la Luz, no el calendario civil, que ha sido modificado N veces a lo largo de la historia mundial. Además, el Masón también entiende que no vive en 2025, sino que Trabaja en 6025, ya que ha sido instruido en reconocer la “antigüedad” de la Luz.

Luego entonces, no es que “Iniciamos un nuevo año masónico”, sino que, reconocemos el ingreso al mundo profano en un nuevo ciclo civil, así el Taller no inicia, solo se continúa el trabajo bajo la Luz que nunca se ha extinguido.

Para lo anterior, el Masón exclama: Fiat Lux 6026, sobre la fórmula fundacional Fiat Lux, no como un “encendido” sino como una tajante afirmación de la Luz permanente, con el objetivo de que el Masón reconozca y tenga siempre presente el año simbólico, en está oportunidad; 6026, para nunca olvidar la antigüedad del Orden frente a la fugacidad del tiempo profano.

Dado lo anterior, La Logia no recibe un año nuevo, porque el Taller responde a la Luz. Es por esto, que al contar el tiempo de forma tradicional de la Luz, o sea 6025, cada Hermano es llamado a retomar el trabajo exactamentedonde lo dejó. Además, se debe dejar constancia y anotar en actas: Fiat Lux 6025, año de la Verdadera Luz, porque nunca inauguramos tiempo nuevo, solo reafirmamos la fidelidad a la Luz que no depende de un cambio en el calendario. El mundo profano cambia de año, el Masón refuerza su responsabilidad.

Y al referirnos al conteo simbólico de la Luz, Fiat Lux 6025, recordemos también que la Obra no depende del calendario, sino de la fidelidad al Trabajo, de pasar la Cuchara con extrema responsabilidad y del Mallete retomado con conciencia.

Y si el tiempo masónico se sitúa en el sexto milenio es porque refleja el tiempo del esfuerzo y de la rectificación, antes de la culminación simbólica. Aquí un Maestro Masón ya conoce que el Templo no está terminado, y que cada acción es parte de la Obra continua. Entendiendo además que el mundo avanza en años y el Masón profundiza en sus deberes para que cada hermano y cada hermana continúe la Obra exactamente donde la dejó, sin desviarse del Eje.

Antes de continuar, es necesario abrir un paréntesis para destacar que el fuego SOLSTICIAL, no es ANUAL. Su eje no es el calendario civil, porque obedece a un orden cósmico, a la estabilidad del eje, a la victoria de la Luz sobre la dispersión, no marcando un comienzo, sino marcando el equilibrio, esto es el Fuego Nuevo Solsticial. El error común es trasladar el Fuego Solsticial al Año Nuevo civil. Eso sí que rompe la ortodoxia. Así, en el Solsticio, el Taller reafirma la permanencia de la Luz mediante el Fuego, no como inicio, sino como testimonio del Orden que no se interrumpe. Cerramos el paréntesis.

Reafirmando, y rayando en el ser redundantes, puntualizamos que un Masón no felicita al tiempo, sino que nos reafirmamos en la Luz e ingresamos al mundo profano en el año civil 2026, donde el Taller no inaugura un tiempo nuevo ni consagra un inicio, sino que permanece en la continuidad del Trabajo. Y es que abordamos este tránsito del tiempo profano para que nos encuentre más conscientes de nuestra responsabilidad ante la Luz, más firmes en la Columna que sostenemos y más exactos en el punto donde retomamos el Mallete para comprender en su real dimensión la importancia de ser un Masón útil para el Taller. Porque el mundo cambia de año, pero el Masón debe responder nuevamente fiel, escuchando el llamado de La Viuda para continuar la Obra exactamente donde la dejó, sin desviarse del Eje.

Si hasta aquí podemos relacionar correctamente con Fiat Lux 6025 la afirmación permanente de La Luz, separando el Fuego Nuevo Solsticial por ser una manifestación ritual del equilibrio cósmico, y además acotando el Año Nuevo profano 2026, como cambio administrativo del mundo exterior, entonces estamos listos para comprender que Fiat Lux es la tradición iniciática que la Masonería hereda y custodia.

Fiat Lux no significa “que haya Luz o hágase La Luz” en sentido poético o romantizado. La Luz es pronunciada como Orden, enla Vulgata, Génesis 1:3 Dixitque Deus: Fiat lux. Et facta est lux.

No dice accendatur o que se encienda, dice fiat: ¡que sea!. Para un Masón La Luz Verdadera es la que ordena la conciencia del Iniciado y lo vuelve responsable. La verdadera Luz no ilumina cosas, sino Ilumina el juicio, por eso es verdadera.

Profundicemos, vayamos al punto medular. El cómputo masónico; 6025, 6026…N, no es cronológico, es fundacional. No cuenta años “desde un hecho”, cuenta años desde una afirmación, y esa afirmación es Fiat Lux.

Decir “Año de la Verdadera Luz” no significa: que x año tenga más luz que otro, o que comience algo especial, nada parecido. Centrémonos en que el Masón declara que: el tiempo solo tiene sentido si está Ordenado por La Luz. Si no hay Luz, el tiempo es una mera secuencia lineal. Con Luz, el tiempo se vuelve responsabilidad.

Más hay un Por qué Fiat Lux rige el tiempo masónico y no el calendario civil. Primero porque el calendario civil mide rotaciones, establece convenios y conlleva acciones administrativas. Y segundo, pero más importante, el tiempo masónico mide: conciencia, fidelidad y permanencia del Orden. Por eso el masón no vive en 2025: vive bajo La Luz, y la nombra como 6025. Y no es porque sea más antiguo, sino porque no depende del poder del vulgo. Y al declararlo de la Verdadera Luz, el Masón se compromete a no llamar progreso a la confusión, a no llamar cambio a la dispersión y a la falta de Palabra, a no llamar Luz a lo que no Ordena.

Ahora bien, no es “seis mil” por capricho. El 6000 del Fiat Lux no es una cifra histórica exacta, ni pretende serlo. La Masonería no está interesada en contar años, sino en declarar el sentido del tiempo, porque Masónicamente el mundo es una obra que se construye por etapas. En la tradición hebrea se enseña que el mundo está destinado a 6000 años de Trabajo, seguidos de un séptimo milenio de reposo, rectificación y plenitud. Claro está esto no es literal, somos Masones y por lo tanto nos refiere a un estrato arquitectónico.

Y si atendemos a que el 6 es Trabajo y el 7 es consumación, podemos también comprender que el número 6 es el número del hombre en obra, en construcción, así como los 6 días de la creación o las 6 caras del cubo, o incluso las 6 puntas implícitas en el sello del equilibrio. Para dicha construcción, el hombre trabaja en seis direcciones para poder encontrar su centro. Y si el que lee profundiza, sabrá que el Masón no trabaja en el número 7, siempre trabaja en el 6.

Así pues, el 6000 se refiere al tiempo completo del trabajo humano. Dejemos de confundir lo anterior con una cuenta progresiva y lineal, ya que No, no significa: “han pasado seis mil años…”, significa que el tiempo está concebido como un campo íntegro de Trabajo constante. Entonces, cuando un Masón dice Año 6025, se debe entender que seguimos dentro del tiempo del Trabajo, porque el Templo aún no se ha concluido.

Y pensemos, ¿Por qué no 5000, 7000 u otro número? Porque el 5 es non, o sea es incompleto y esto no es útil para estructurar, y el 7 nos indica reposo, disfrute, es un no al Trabajo. El 8 es transfiguración y no operativo, y el 10 es lo que indica totalidad, Así, solo el 6 permite que la Obra continúe sin ser clausurada. Y dado lo anterior, el tiempo masónico no puede ser 7000, ni debemos aspirar a “llegar” al 7, porque mientras haya masones verdaderos, el mundo sigue en el sexto día. Y no, no es un error, porque el que esté leyendo estas líneas ya se está preguntando: entonces, ¿cómo llegamos o cual es la función qué hace el sumar 25,26…?, pues lo primero es entender que el 6025 no se calcula, ni es para avanzar hacia el 7, y segundo es entender que indica la posición dentro del campo del Trabajo.

Es como decir en tiempos de la construcción de la Gran Muralla China: estoy en “tal tramo” cuando lo primero seria saber cuándo estuve dentro del periodo de 2000 años, que fue lo que tardó en construirse. Así los Masones, es que estamos en equis punto del Templo, durante la construcción inconclusa.  Un tercer punto sería entender que el 6000, no promete culminación, y he aquí lo más importante de hoy; lo que promete es responsabilidad continua.

Y lo anterior, solo es uno de los aprendizajes más complicados, porque el tiempo masónico no progresa hacia la perfección realmente, sino hacia fidelidad al Trabajo. Por eso el Fiat Lux no abre un milenio nuevo, ni anuncia descanso, ni proclama victoria, es solo que La Luz fue pronunciada para que el Trabajo tenga sentido.

Y es que se habla de 6000 porque la Masonería se sitúa conscientemente dentro del tiempo del Trabajo humano, no en el tiempo del reposo ni de la consumación. Porque mientras el Templo no esté concluido, el número no cambiará, y por eso, el Masón no espera el séptimo día, sigue en Pie y al Orden trabajando en el sexto, auspiciado por la Luz pronunciada.

Así pues, que este cambio de ciclo profano nos encuentre más responsables ante la Luz, más exactos en la Escuadra, más firmes en la Columna, y más discretos en la Palabra.

Y que además nos encuentre también vigilantes, rectos y constantes, reafirmando que el tiempo sólo tiene sentido cuando responde a la Luz.

Fiat Lux 6026.

Año de la Verdadera Luz.

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